Las altas cruces
Lo más antiguo y lo más sorprendente de Ballymore Eustace está en el cementerio de St John’s Church: dos altas cruces de granito anteriores a los normandos, rodeadas por una docena larga de lápidas medievales. La más alta, la cruz norte, mide 3,4 metros y se compone de tres piezas (cabeza, fuste y base piramidal); fue derribada y vuelta a levantar en 1689 por un vecino, Ambrose Walls. La cruz sur es más pequeña, de unos dos metros, tallada en un único bloque de granito y hoy casi toda desgastada. Ambas son probablemente de los siglos X u XI y ambas se visitan gratis a cualquier hora. Si solo te detienes por una cosa, que sea por ellas.
El pueblo (en irlandés, An Baile Mór, «la ciudad grande», y en su forma completa Baile Mór na nIústasach) se asienta sobre el río Liffey, donde la R411 se cruza con la R413, con un puente de piedra que lleva la carretera al otro lado del río y una población de 689 habitantes según el censo de 2022. Mantiene el ritmo pausado de una aldea.
Historia de frontera
Ballymore fue señorío y castillo de los arzobispos de Dublín en el siglo XII. Enrique III le concedió una feria de ocho días en 1244; Thomas FitzOliver FitzEustace fue nombrado alcaide en 1373, y es su familia la que dio al pueblo su segundo nombre. Aquí llegó a reunirse un parlamento en 1389. Del castillo no queda rastro.
Su posición en el borde de la Pale lo convirtió en objetivo: los O’Toole y los O’Byrne bajaban en sus incursiones desde las colinas de Wicklow y, el 23 de mayo de 1798, los rebeldes de los Irlandeses Unidos atacaron aquí la guarnición británica en uno de los primeros choques de la rebelión, aunque la guarnición resistió y los rechazó.
Los molinos
La molienda en Ballymore se remonta al siglo XII. En las tierras del señorío, en Ardenode, se levantaba el batán más antiguo de Irlanda con datación segura: un molino para abatanar y acabar el paño, fechado en 1276-77. Ya en el siglo XIX, la fábrica de algodón de la familia Gallagher dominaba el pueblo; en su apogeo, hacia 1815, daba trabajo a unas 700 personas con 150 máquinas. Sus ruinas de piedra siguen en pie junto al río, en un punto que los vecinos llaman el «pike hole».
Bajando desde la iglesia católica está Weaver’s Row, una hilera de casas obreras de una sola planta, hoy estructura protegida y recuerdo sencillo del pueblo fabril que esto fue.
Arte, escritores y cine
El Ballymore Eustace Art Studio, que dirige la artista Fiona Barrett en Lime Kiln House, entre campos y con gallinas por el patio, ofrece talleres de pintura y técnicas mixtas para todas las edades, además de fiestas de pintura, con reserva previa en el propio estudio o por internet.
El escritor Seumas O’Kelly (1881-1918) se inspiró en este paisaje de canales y comunidades molineras; su relato The Weaver’s Grave lo ilustró Jack B. Yeats. También el cine ha aprovechado estos campos: el pueblo y sus alrededores aparecen en Shake Hands With the Devil (1959), Braveheart (1995) y King Arthur (2003), película para la que se construyó en un prado cercano una réplica de un kilómetro del muro de Adriano.
Senderismo, ciclismo y los lagos
Ballymore Eustace es la puerta de entrada a los Blessington Lakes (el embalse de Poulaphouca) y al Bog of Allen. El embalse nació en los años cuarenta, cuando la ESB represó el Liffey en Poulaphouca para generar energía hidroeléctrica y abastecer de agua a Dublín; hoy ofrece alquiler de barcas, pesca de trucha con permiso, un centro de visitantes (conviene consultar el horario según la temporada) y senderos junto al agua para caminar y pedalear.
Más cerca, un camino llano y pavimentado sigue el Liffey desde el puente, pasa junto a las ruinas de la fábrica de algodón y el pike hole y avanza unos tres kilómetros hacia Golden Falls: cómodo para familias y sillas de ruedas. Hacia el sur, hay rutas señalizadas que atraviesan las turberas del Bog of Allen. Los ciclistas lo tienen fácil aquí: la línea 885 de TFI Local Link une Baltinglass con la estación de Sallins pasando por Ballymore, Blessington y Naas, y hay un puesto de autorreparación de bicicletas en la tienda de Fogarty, en la R411.
Una nota curiosa
En abril de 2014, un granjero, Paddy Murphy, encontró en sus tierras, cerca del pueblo, un «geep» sano: un híbrido de oveja y cabra. Estos cruces suelen nacer muertos; este salió adelante y dio la vuelta al mundo en la prensa, una nota insólita en un lugar por lo demás agrícola.
Dónde comer y notas prácticas
Lo que de verdad hace que mucha gente se desvíe hasta aquí es el Ballymore Inn, un gastropub veterano (abrió en 1995) que ha ganado un buen puñado de premios por su cocina; tiene un aparcamiento amplio y aparcamiento gratuito en la calle, y cierra el día de Navidad. Para todo lo demás, la plaza del pueblo y el terreno junto al club de la GAA ofrecen aparcamiento gratuito, con aseos públicos en las instalaciones de la GAA los días de partido.
Cómo llegar – La línea 65 de Dublin Bus ofrece varias salidas diarias al centro de Dublín (Poolbeg Street), en aproximadamente 1 hora y 30 minutos: cuatro veces entre semana y más los fines de semana. La 885 de TFI Local Link enlaza con la estación de Sallins y los trenes a Dublin Heuston.
Horarios – Las altas cruces, las ruinas del molino y Weaver’s Row están al aire libre y son gratuitas a cualquier hora; el estudio de arte funciona solo con cita previa.
Un poco más lejos
Un trayecto corto en coche abre muchas posibilidades. Cerca quedan Russborough House, con la colección Beit (obras de Goya y Vermeer), la grandeza palladiana de Castletown House, en Celbridge, y las ruinas en lo alto de la colina de Carbury. Tómate Ballymore Eustace con calma: comida en el Ballymore Inn, diez minutos ante las cruces de St John’s y un paseo junto al río; así es como mejor se disfruta del pueblo.
