Cappanwalla se queda en 312 metros, una altura que en el escalafón de los montes irlandeses apenas cuenta: está catalogado como sub-hump, con solo 90 metros de prominencia sobre el terreno circundante. No es una crítica, sino un aviso para venir buscando lo que de verdad ofrece. Aquí el aliciente es la piedra caliza y el panorama, no el esfuerzo de la subida. Desde el mojón de la cima, en el extremo norte del Burren, un día despejado te regala Galway Bay extendida a tus pies y las Aran Islands al fondo. Hay dos rutas muy distintas para llegar, y cada una encaja con un tipo de jornada.
El circuito corto desde Gleninagh
Si dispones de media jornada, esta es la opción. El Cappanwalla Loop tiene unos 6,3 km y se completa en dos horas o dos horas y media, con dificultad moderada. Arranca cerca de Gleninagh y asciende sin pausa entre pastos abiertos y afloramientos calcáreos, alternando green roads, pistas agrícolas y caminos tranquilos, antes de descender de nuevo al punto de partida. La mejor época va de finales de mayo a agosto, cuando esos suelos escasos se llenan de flores silvestres. Un aviso: la caliza se vuelve muy resbaladiza después de la lluvia y las crestas son irregulares, así que ponte botas con buen agarre.
El Black Head Loop
La opción larga es palabras mayores. El Black Head Loop es un circuito de 24 km que sale del aparcamiento de Fanore Beach, catalogado como difícil y señalizado en morado y amarillo. Desde Fanore sube hasta la escalera de piedra del Gleninagh Pass, sigue un camino arenoso por la ladera de Cappanwalla hasta el Feenagh Valley, pasa por Caher an Ard Rois, bordea las laderas de Slieve Elva y baja por Ballelly para volver a la R477 en la costa. Visit Clare publica una ficha con mapa de dos páginas de la ruta. Sal temprano, lleva el móvil cargado y una alternativa para orientarte, y plantéalo como un día entero, no como un plan de tarde.
La caliza y lo que crece en ella

El cerro es caliza carbonífera, depositada hace más de 350 millones de años y desnudada por el hielo durante la última glaciación, que dejó los lapiaces, con sus grietas y bloques, que definen todo el Burren. Las condiciones son duras (suelo alcalino, drenaje rápido, poca agua en superficie) y, aun así, la flora es de una mezcla insólita. La dríada de ocho pétalos, ártico-alpina, crece a un palmo de la genciana de primavera, mediterránea, y a finales de la primavera aparecen jacintos silvestres y jarillas entre las piedras. Al pie norte del cerro, el pozo sagrado de Tobercornan se alimenta de un manantial que nace en la cima y ha sido lugar de devoción local durante generaciones.
Cómo llegar y notas prácticas
- Mapas: el Discovery Map 51 / hoja 051 del OSi (Clare & Galway) cubre la zona. Las coordenadas de la cima son aproximadamente 53.1214° N, 9.1986° W.
- Aparcamiento: gratuito en el de Fanore Beach. Se llena rápido los fines de semana de verano, así que conviene madrugar.
- Equipo: ropa impermeable, agua y un mapa. Las crestas están expuestas al viento y hace frío incluso cuando en la costa el tiempo es suave.
- Perros: se admiten con correa. Mantenlos cerca durante la época de nidificación en el suelo y lejos de las manchas de flores silvestres.
- Cómo llegar: desde Ennis, toma la N85, enlaza con la R476 y sigue la R477 hasta Fanore (unos 70 km, 1 hora y 15 minutos). Hay autobuses de Ennis a Doolin; para el último tramo hasta Fanore necesitarás un taxi.
En los alrededores
- Aillwee Cave: un sistema de cuevas calcáreas con visitas guiadas y un centro de aves rapaces.
- Cliffs of Moher: los acantilados marinos más conocidos de Irlanda, a unos 45 minutos en coche.
- Burren Way: la ruta de larga distancia que atraviesa el Burren.
- Fanore: una playa con Bandera Azul, un par de cafeterías y servicios básicos.
Gleninagh Mountain, su vecina más próxima, queda a solo dos kilómetros al norte: si una sola cima te sabe a poco para el viaje que supone llegar hasta aquí, las dos se combinan sin problema en una jornada más larga por estos montes.