Un dolmen en la urbanización
Lo más antiguo de Ballybrack no está en un prado, sino en medio de una urbanización municipal. El Ballybrack Dolmen, más conocido como Shanganagh Cromlech, es un dolmen neolítico de hacia el 2500 a. C., situado en una zona verde hundida de Cromlech Fields, en Hackettsland. Su losa superior mide unos 7 por 6 pies y pesa unas 12 toneladas, apoyada sobre pilares de algo más de un metro de alto. Ha sobrevivido cuatro mil quinientos años en parte porque las piedras pesaban demasiado para que nadie pudiera moverlas, y las casas fueron creciendo sencillamente a su alrededor. Apenas hay señalización: entras desde la calle y ahí está, como si formara parte de la jardinería.
Si dispones de veinte minutos en Ballybrack, esto es lo que hay que ver. Es uno de los pocos monumentos megalíticos que siguen en pie dentro del área urbana de Dublín.
El pueblo y su nombre
En irlandés el lugar es An Baile Breac, «el townland moteado» (el townland es la unidad territorial tradicional irlandesa), y aparece en el mapa de John Rocque de 1760 como «Bally Brack», mucho antes de que el ferrocarril lo convirtiera en un suburbio de cercanías. La línea costera llegó a la zona a mediados del siglo XIX y desató una oleada de construcción de villas; la estación original de Ballybrack cerró en 1863, cuando se abrió otra un poco más al sur, y su edificio se conserva hoy como vivienda particular. La parada que perduró fue la de Killiney and Ballybrack, abreviada a simplemente Killiney en 1921.
La circunscripción electoral registró 2.872 habitantes en el censo de 2022. Este es un lugar donde la gente vive más que un lugar que se visita, y conviene decirlo con franqueza: en torno al pequeño centro del pueblo encontrarás una oficina de correos, un quiosco, dos pubs, unas cuantas barberías y una cafetería, pero nada que justifique por sí solo un viaje especial.
Quién vivió aquí
Michael Davitt, fundador de la Land League, se instaló en Ballybrack tras casarse con Mary Yore en 1886. La casita que la Land League regaló a la pareja fue, según sus propias palabras, el único obsequio que Davitt aceptó jamás de sus admiradores, y pasó a conocerse como Land League Cottage. Seán Lemass, taoiseach entre 1959 y 1966, nació y se crio en la zona. Paul Howard, creador de Ross O’Carroll-Kelly, también se crio aquí y acabó exprimiendo aquella infancia en el sur de Dublín para una sátira de larga trayectoria sobre ese mismo mundo.
Killiney Hill y los parques
Un breve paseo hacia el norte te lleva hasta Killiney Hill Park, con sus senderos y esa vista amplia sobre la bahía de Dublín hasta las Wicklow Mountains. Más cerca del pueblo, Kilbogget Park ofrece praderas abiertas y un parque infantil en el terreno que se extiende entre Ballybrack y Cabinteely. El Ballybrack FC, fundado en 1975 como KBY FC y con más de 300 niños inscritos hoy, juega en Coolevin.
La iglesia parroquial, SS Alphonsus and Columba, se levantó en 1856 en una ladera expuesta de Killiney Hill; la parroquia se constituyó en 1863, y la más reciente Church of the Apostles, en Willow Vale, abrió en 1982.
Cómo llegar
El DART es la forma más cómoda de llegar: la estación de Killiney queda a unos doce minutos a pie del pueblo, con trenes frecuentes hacia el norte, a la ciudad, y hacia el sur, a Bray. Los autobuses 7, 45 y 111 conectan con el centro y con Dún Laoghaire. El Tesco del Ballybrack Shopping Centre abre hasta las 22:00 casi todas las noches, por si necesitas provisiones.
Organiza la visita en torno a la colina: primero el dolmen, luego sube a Killiney Hill para disfrutar de las vistas de la bahía, y habrás visto lo mejor de Ballybrack antes de comer.
