Panorámica
Killiney Hill te ofrece una de las mejores vistas de los alrededores de Dublín a cambio de unos veinte minutos de esfuerzo. Desde la cima, a 153 metros, la mirada abarca al norte la ciudad y la bahía de Dublín hasta Howth, al sur Bray Head y las montañas de Wicklow, y al este el mar de Irlanda: en un día realmente despejado, hasta las montañas de Gales. Es la menor de las dos colinas gemelas que dominan Dalkey y el corazón de Killiney Hill Park, gratuito y abierto de amanecer a anochecer todo el año.
Si solo vas a hacer una cosa, sube directamente al obelisco desde el aparcamiento de Burton Road y vuelve. Todo lo demás (la cantera, los circuitos por el bosque, la carretera de la costa) es un extra que se suma a esa vista.
El obelisco y la piedra de los deseos
El obelisco de piedra de la cima no es un simple adorno. John Mapas (el apellido aparece también como Malpas) lo levantó en junio de 1742 como obra de socorro durante la hambruna de 1740-41, aquel invierno brutal que Irlanda recuerda como Bliain an Áir, «el año de la matanza». Su inscripción lo dice sin rodeos: «Last year being hard with the poor, walks about these hills and this were erected by John Mapas, June 1742» («Habiendo sido el año pasado duro para los pobres, John Mapas mandó construir los paseos de estas colinas y esto, junio de 1742»). Los numerosos muros antiguos que recorren la cima se levantaron por el mismo motivo: dar trabajo remunerado a los más desfavorecidos. Hoy el monumento contempla algunas de las propiedades más caras de Irlanda.
Unos metros al noreste hay una pequeña pirámide escalonada de 1852, conocida por los vecinos como Wishing Stone (la piedra de los deseos). La tradición manda rodear cada uno de sus niveles, subir hasta lo alto y mirar hacia St Begnet’s Oratory, en Dalkey Island, para sellar el deseo. Te prestes o no al ritual, es el mejor punto de la colina para abarcar la bahía entera.
Un detalle discreto que conviene saber: la cumbre era más alta. A lo largo del siglo XIX se extrajo piedra de la colina (el gran frente de granito de la cara norte es Dalkey Quarry) y buena parte de ella se empleó en construir el muelle de Dún Laoghaire, con lo que la cima perdió altura.
Dalkey Quarry y los paseos
Dalkey Quarry dejó paredes verticales de 30 a 40 metros y hoy es uno de los principales destinos de escalada del país, con cientos de vías. No hace falta escalar para disfrutarla: los senderos del perímetro permiten observar desde arriba y apreciar la geología.
Para una salida más larga, encadena Killiney Hill con Dalkey Hill, justo al lado: es un circuito de un par de kilómetros entre prados y bosque, con vistas al pueblo y al puerto de Dalkey. Ten en cuenta que las escaleras que las conectan, incluida la empinada Cat’s Ladder, son irregulares y no aptas para carritos ni sillas de ruedas. El parque baja además hasta Vico Road, uno de los tramos de costa más fotografiados de Irlanda, con los Vico Baths y White Rock Beach abajo para darte un baño.
Cómo llegar e información práctica
La colina fue cedida al público en 1887 por el príncipe Alberto Víctor de Gales, con motivo del jubileo de oro de la reina Victoria, y pasó a llamarse brevemente Victoria Hill; en 1891 los terrenos pasaron por completo a manos públicas. Hoy la gestiona el Dún Laoghaire–Rathdown County Council.
- En DART: la forma más cómoda de llegar. Son 10-15 minutos a pie cuesta arriba desde la estación de Dalkey, o unos 16 minutos desde la de Killiney. Las líneas 7 y 7A de Dublin Bus también cubren la zona.
- En coche: hay un aparcamiento de pago con tique en la entrada principal (unos 2,50 € la hora) y aparcamiento gratuito en el Killiney Hill Car Park de Burton Road. Ambos se llenan enseguida los fines de semana soleados: ve antes de las 10:00 o coge el tren.
- Servicios: un salón de té y un parque infantil cerca de la entrada principal, aseos públicos y un camino pavimentado hasta la cima practicable en silla de ruedas; las escaleras de piedra más antiguas y los senderos de la cantera son empinados y accidentados. Se admiten perros bajo control.
Elige un día despejado, uno o dos días después de la lluvia, para tener la mejor visibilidad; lleva una capa cortavientos incluso en verano, porque la cima está totalmente expuesta, y, si puedes, ve con la luz de primera hora o del atardecer.
