Panorámica

Una gabarra grúa llamada Samson lleva oxidándose sobre las rocas al pie de Ram Head desde una mañana de diciembre de 1987, y es lo que casi todo el mundo viene a ver. El promontorio remata la península de Ardmore, en el extremo sur de la Copper Coast de Waterford, y se descubre en un circuito de 4 km por los acantilados que sale del pueblo de Ardmore, señalizado con flechas amarillas y que se hace en una hora aproximadamente. Está expuesto casi todo el recorrido, con poco más que el Atlántico enfrente, así que resérvalo para un día tranquilo.
Si lo haces coincidir con la marea baja, podrás bajar hasta el propio pecio. Y estos acantilados son uno de los mejores lugares de la costa sur para avistar ballenas y delfines desde tierra, así que merece la pena llevar prismáticos.
Un paseo por la historia
La historia del promontorio se remonta a más de doce siglos. Los primeros monjes dejaron aquí pozos sagrados, y dos de ellos siguen en pie junto al sendero: el St Declan’s Well y el Father O’Donnell’s Well, ambos resguardados y perfectos para hacer una pausa tranquila. Más adentro, la base de la Ardmore Round Tower del siglo XII señala uno de los asentamientos monásticos más antiguos de Irlanda: se eleva más de 29 m y sirvió de refugio, campanario y faro para los barcos que doblaban la punta; encontrarás más información en la página principal de Ardmore.
El townland (unidad territorial tradicional irlandesa) figura en los antiguos mapas del Ordnance Survey como Carraig, o Ceann, an Ráma, y en el borde occidental del promontorio se alzó en su día un castillo que resistió un breve asedio en 1642, aunque hoy no queda nada de él. La defensa marítima marcó la fisonomía posterior del cabo: en 1867 se levantaron una estación de guardacostas y un pequeño edificio almenado para vigilar las rutas de navegación, y durante la Segunda Guerra Mundial se añadió un puesto de observación en la misma loma. De ambos quedan restos a lo largo del tramo alto del sendero.
Lo más espectacular es el pecio de la gabarra grúa Samson. Zarpó de Liverpool el 9 de diciembre de 1987 a remolque, rumbo a La Valeta, en Malta. Frente a la costa de Gales, en la madrugada del 11 de diciembre, el cable de remolque se partió con vientos casi huracanados; la gabarra estuvo un día a la deriva y encalló en Ram Head hacia las 7:50 del 12 de diciembre. La carga peligrosa se retiró poco después y el asunto llegó a plantearse en el Dáil, pero el casco nunca se reflotó y ahí sigue desde entonces. El derrumbe parcial de la pluma de la grúa en 2016 dejó a la vista más estructura oxidada. La hélice del Samson sí se recuperó y hoy se exhibe sobre un pedestal en el pueblo de Ardmore, con una placa que cuenta la historia.
Qué ver y hacer
- El pecio del Samson: con la marea baja, la playa de guijarros deja al descubierto la cubierta de la gabarra y la base de la grúa. Rodea el casco con cuidado y fíjate en el contraste entre el acero oxidado, la piedra desgastada por el viento y la espuma del Atlántico.
- El circuito costero: la ruta enlaza el pueblo, la punta del promontorio y los enclaves monásticos, con hitos de piedra tallada y algún que otro banco por el camino.
- Ruinas históricas: busca en lo alto de los acantilados los cimientos de la estación de guardacostas de 1867, el edificio almenado y el puesto de observación de la guerra; en las lomas cubiertas de hierba asoman muros monásticos más antiguos.
- Pozos sagrados: el St Declan’s Well y el Father O’Donnell’s Well están encajados en la pared del acantilado, en hornacinas tranquilas y al abrigo del viento, con placas que explican su origen.
- Fauna: en los acantilados crían gaviotas tridáctilas según la temporada, con chovas piquirrojas y cuervos aprovechando las corrientes ascendentes, y frente a la costa este es un punto reconocido para avistar ballenas y delfines desde tierra; el Irish Whale and Dolphin Group registra aquí los avistamientos.
- Kayak: las aguas resguardadas de sotavento son muy populares entre los kayakistas de mar, y remar cerca del Samson ofrece una perspectiva a ras de agua del pecio que no se consigue desde los acantilados.
Cómo planificar la visita
- Las mareas importan: al Samson solo se accede del todo con la marea baja; la pleamar cubre la cubierta y estrecha la playa. Consulta una tabla de mareas de Ardmore o Dunmore East y procura llegar más o menos una hora antes de la bajamar.
- Aparcamiento: el pueblo de Ardmore tiene aparcamiento y el circuito empieza allí. Los fines de semana soleados de verano se llena, así que ve antes de las 10:00 o después de las 16:00.
- Calzado y tiempo: el sendero es en su mayor parte de tierra compacta y grava, pero los tramos cercanos al pecio tienen guijarros sueltos y algas resbaladizas, así que lleva calzado con buen agarre. El promontorio está totalmente expuesto al tiempo atlántico: ponte capas cortavientos incluso en verano.
- Perros: bienvenidos con correa corta, sobre todo cerca del borde de los acantilados y en los alrededores del pecio, donde el metal inestable y el terreno irregular son un peligro real.
- Servicios: ninguno en el promontorio. El pueblo de Ardmore, a un paseo corto del inicio del sendero, tiene pubs, cafeterías y aseos públicos. Lleva agua y algo de comer.
- Cómo llegar: lo más cómodo es en coche; la R672 va del pueblo de Ardmore hacia el inicio del sendero. El transporte público hasta Ardmore es limitado, así que consulta los horarios actualizados si dependes del autobús. Calcula alrededor de 1,5 horas para el circuito a paso tranquilo.
Atracciones cercanas
El circuito de Ram Head encaja en una jornada más amplia por la Copper Coast. Combínalo con el recorrido más completo del Ardmore Peninsula and Cliff Walk, con las playas y el ambiente de pueblo de Bunmahon o con el puerto y el paseo costero de Dunmore East. Para entender la geología que hay detrás de todo esto, el Copper Coast Geopark explica el patrimonio minero y las formaciones rocosas de la región.
Dos cosas que conviene tener claras antes de ir: una tabla de mareas, para llegar al pecio con el agua retirada, y unos prismáticos, por si la aleta que ves frente a la punta resulta ser un delfín.