Resumen
Se dice que en Reginald’s Tower se casaron Strongbow y Aoife, hija de Dermot MacMurrough, en 1170: la boda que ligó la conquista normanda de Irlanda a Waterford. La torre se alza en el extremo oriental del muelle, en el corazón del Viking Triangle de la ciudad, y lleva en uso continuo más de 800 años, lo que le vale el título de edificio civil más antiguo de Irlanda. Hoy es un museo pequeño y denso que recorre la historia de la ciudad, de puesto comercial nórdico a ciudad medieval amurallada.
Es una visita de una hora, no más, y merece la pena si te gusta un objeto bien contado antes que una colección dispersa. Si puedes, ven el primer miércoles de mes, cuando la entrada es gratuita.

La larga historia de la torre
Los vikingos levantaron el primer fuerte en este lugar tras fundar Waterford en el año 914, en el vértice de su asentamiento triangular. La torre de piedra que ves ahora, sin embargo, es anglonormanda: se construyó en el siglo XIII y sus dos plantas superiores se añadieron en el siglo XV. Hasta alrededor de 1700 fue el baluarte de las murallas medievales de la ciudad. El nombre procede de Ragnall Mac Gillemaire, un gobernante hiberno-nórdico que fue retenido aquí como prisionero tras la toma normanda.
El edificio se adaptó a lo que la ciudad necesitaba en cada momento. Sirvió de ceca bajo el reinado de Juan I, de almacén de municiones, de prisión y de refugio antiaéreo durante la Segunda Guerra Mundial. Una bala de cañón incrustada en el muro desde el asedio de Cromwell en 1650, junto con una pesada puerta de hierro y una celda del siglo XIX, dan cuenta de sus posteriores vidas militar y judicial.

Qué hay dentro
Las salas están repletas de hallazgos procedentes de excavaciones de toda la región. La pieza estrella es una pesa de plomo vikinga de hacia el año 850, estampada con un rostro barbado, que se usaba para medir la plata. Junto a ella se exponen una espada vikinga con su vaina del yacimiento funerario de Woodstown y un broche de plata en forma de cometa con incrustaciones de láminas de oro y vidrio de amatista. Hay piezas de juego de hueso y asta de hnefatafl, el juego de estrategia nórdico, y un collar de perro de aleación de cobre del siglo XII. Dos maquetas a escala muestran el trazado de la ciudad en 1050 y 1200. Fuera, en el muelle, una réplica a tamaño real de un drakkar vikingo subraya los orígenes marineros de Waterford. Se permite hacer fotos en todo el recinto.
La escalera de caracol
La torre mide unos 16 metros de altura, y el acceso a la parte superior es una escalera de caracol de giro a la derecha tallada en los gruesos muros. Los escalones son deliberadamente irregulares: los llamados «stumble steps», pensados para hacer tropezar a un atacante armado que subiera con prisa. Desde arriba se disfrutan unas vistas despejadas del río Suir, del muelle y de los tejados del Viking Triangle, con el trazado de las murallas medievales aún legible abajo.
Planifica tu visita
La torre abre todos los días de 09:30 a 17:30 desde finales de marzo hasta diciembre, y de miércoles a domingo de 09:30 a 17:00 de enero a principios de marzo: no está, como a veces se dice, cerrada todo el invierno. La última entrada es 45 minutos antes del cierre. La entrada cuesta 5 € para adultos, 4 € para jubilados y grupos, 3 € para niños y estudiantes y 13 € para una familia; el primer miércoles de cada mes es gratuita. Las entradas se compran en recepción o por internet.
Lleva calzado plano y resistente para la escalera. No hay ascensor, así que las plantas superiores son de difícil acceso para usuarios de silla de ruedas, aunque se admiten perros de asistencia. No hay aseos en el interior; los más cercanos están en el Medieval Museum. Para aparcar, usa los muelles, the Mall o el aparcamiento de Bolton Street, todos a pocos minutos a pie.
Alrededor del Viking Triangle
Reginald’s Tower se encuentra en el centro de uno de los barrios históricos más concentrados de Irlanda, y si piensas visitar más de un sitio, el Waterford Treasures Freedom Pass cubre el Medieval Museum, el Bishop’s Palace, el Irish Museum of Time, el Irish Silver Museum y la Christ Church Cathedral. En Semana Santa, el barrio acoge el festival vikingo anual de Waterford, con tiro con arco, demostraciones de armas y puestos de artesanía. Un paseo por el paseo marítimo del Suir, con pubs y cafeterías a mano, redondea una mañana en la parte más antigua de la ciudad.
