Panorama general
Cuenta la leyenda local que san Smucán de Aran levantó esta capilla en una sola noche. Lo que de verdad se conserva en Barr an Doire, a las afueras del pueblo de Carraroe, en la Gaeltacht (la zona de habla irlandesa), es una iglesia de granito cuyos detalles arquitectónicos, una portada gótica y una ventana de tracería curvilínea, apuntan al siglo XV. También se la conoce como Teampall Inis Mhic Ádhaimh. El nombre irlandés responde a la geografía, no a la leyenda: barr an doire, la parte alta del robledal. Hoy los muros han quedado a merced de la hierba, el liquen y el aire salado, y el recinto es de acceso libre y está abierto todo el año.
La capilla y su cementerio
La iglesia es pequeña y merece un paseo pausado: 15,6 metros de largo por 5 de ancho, con muros y hastiales de sillares de granito y vanos de puertas y ventanas rematados en piedra caliza. Del tejado no queda nada y el interior se ha cubierto de hierba, pero los muros aguantan. Levanta la vista hacia la ventana curvilínea y verás cómo enmarca el cielo y el mar que hay detrás.
Al lado está el cementerio, Reilig Bharr an Doire. La tradición sostiene que aquí hay enterrada al menos una persona de cada condado de Irlanda, un guiño a la migración estacional y al comercio marítimo que en su día unieron esta costa remota con el resto de la isla. Se cumpla o no la cuenta, las lápidas cubiertas de musgo y el viento del Atlántico convierten este rincón en lo más emotivo de la visita.
En los alrededores
Este rincón de Carraroe está lleno de pequeños hitos, aunque ninguno está señalizado y necesitarás a alguien del lugar o un buen mapa para hilarlos. Cnoc an Phobail era el punto de reunión para las fiestas patronales y la víspera de San Juan; Loch na Naomh arrastra una leyenda de pozo sagrado; y Tobar na Croise está marcado por una cruz de piedra erigida en 1934. Leic an Phátrúin es la piedra vinculada a la fiesta de San Mac Dara, que se celebraba el 15 de marzo hasta que la costumbre se perdió en los años cincuenta.
Aun así, la pareja natural es Coral Strand (Trá an Dóilín), una playa con Bandera Azul a poca distancia, también en Carraroe. Su «arena» es en realidad una grava coralina formada por la cal que desprenden las algas, ideal para nadar, bucear con tubo y practicar submarinismo, con socorrista en verano. En temporada acoge el Féile an Dóilín, uno de los mayores festivales marítimos de Irlanda, en torno a los tradicionales Galway hookers.
Información práctica
La capilla queda a un lado de la R343, en un desvío entre Carraroe y la costa. Junto a las ruinas hay un pequeño apartadero para un par de coches; en verano puedes usar el aparcamiento gratuito de Coral Strand, aunque se llena enseguida los fines de semana de buen tiempo. La línea 424 de Bus Éireann conecta la ciudad de Galway con Carraroe.
En las ruinas no hay servicios de ningún tipo: ni aseos, ni cafetería, ni tienda. Los más cercanos están en Carraroe, y Coral Strand dispone de aseos públicos y vestuarios en verano. El terreno alrededor de la capilla es irregular, herboso y resbaladizo tras la lluvia, así que no es apto para sillas de ruedas ni carritos y conviene llevar calzado adecuado. Ve en una mañana despejada si puedes: la luz es mejor a primera hora, y la gracia del sitio está en pasar media hora tranquila con los muros y el mar, algo que una mañana serena y luminosa te regala y una tarde de lluvia no.