Panorama general
La Connemara Greenway no está terminada, y conviene saberlo antes de ponerse en marcha. El proyecto contempla un itinerario de 76 km sin tráfico entre la ciudad de Galway y Clifden siguiendo la antigua línea de ferrocarril; lo que existe sobre el terreno son tres tramos abiertos e independientes, con vacíos entre ellos. Cada uno da para una buena media jornada, y los tres son gratuitos y están abiertos todo el año, pero aún no se puede recorrer la ruta entera de punta a punta sin largos trechos por carretera abierta al tráfico.
Si solo vas a hacer un tramo, que sea el de Ballynahinch: es el más bonito de los tres y se adentra en un viejo bosque de robles y hayas.

Un ferrocarril con una segunda vida
El itinerario sigue el trazado del antiguo ferrocarril Galway–Clifden, que se inauguró por fases en 1895, el tramo de Galway a Oughterard el 1 de enero y el resto ese mismo año, y que transportó viajeros, ganado y mercancías por un territorio duro hasta que el servicio se suspendió en 1935. La plataforma de la vía quedó luego invadida por la maleza y el bosque. La vía verde, impulsada por la campaña de la Connemara Greenway Alliance, busca recuperar ese corredor como ruta para caminar y pedalear: arranca en el Fisheries Field de la University of Galway, sigue el río Corrib hasta Dangan y enlaza después con la línea antigua a través de Moycullen, Oughterard, Maam Cross, Recess y Ballynahinch hasta Clifden.

Los tramos abiertos
Organiza la visita en torno a los tres tramos abiertos, cada uno pensado como una excursión independiente:
- De Galway a Dangan (4 km): empieza a las afueras de la ciudad, en el Fisheries Field, y sigue el río Corrib hasta el Dangan Sportsground. Está asfaltado casi en su totalidad, es suave y resulta ideal para familias y ciclistas ocasionales.
- Ballynahinch (6 km): el mejor de los tres, abierto en mayo de 2018, va de Athry a Cloonbeg por el bosque de robles y hayas de la finca de Ballynahinch, cruza el río Owenmore y pasa muy cerca de Ballynahinch Castle. El firme de zahorra compactada drena bien.
- Clifden (3,5 km): bordea el casco urbano y recorre la llanura costera, con fácil acceso a los pubs y las tiendas de Clifden y vistas a los Twelve Bens en el horizonte.

Qué llevar y cómo circular
Los firmes son variados: zahorra compactada o pista natural en los tramos rurales, y solo el de Galway está asfaltado por completo. Una bicicleta híbrida o de montaña con neumáticos decentes se desenvuelve sin problemas. Se pueden alquilar bicicletas eléctricas en Clifden Bike Shop o en Fat Bike Galway, en la ciudad. El tiempo en Connemara cambia deprisa, así que lleva una capa impermeable y el móvil cargado, y descárgate el mapa de la ruta antes de salir, porque la cobertura falla en los tramos más apartados.
El camino lo comparten senderistas, ciclistas y familias con carrito. Circula por la derecha, reduce en las curvas y usa el timbre al adelantar a quien va a pie. El corredor de Galway a Dangan y parte del tramo de Ballynahinch son lo bastante llanos para sillas de ruedas; la antigua plataforma ferroviaria, en las zonas apartadas, puede estar irregular.

Información práctica
La vía verde es gratuita, abre todos los días y no hace falta reservar. Hay aparcamiento a lo largo del itinerario, entre otros uno pequeño junto a la R341, pasada la entrada de Ballynahinch Castle, a mano izquierda en dirección a Roundstone. Al tramo de Galway se llega con facilidad en autobús urbano o con un trayecto corto en coche desde el centro, y hay casas de huéspedes y casas rurales cerca de las cabeceras de ruta.
Las obras se han estancado por problemas de acceso a terrenos y de financiación, más que por falta de voluntad, y quedan por construir las fases de Galway a Oughterard y de Oughterard a Clifden. Hasta que se cierren esos vacíos, tómate los tres tramos abiertos por lo que son: recorridos cortos y bonitos de un día sobre un viejo trazado ferroviario, con el de Ballynahinch como el que merece el desplazamiento en coche.

