Panorámica
Long Island (en irlandés, Inis Fada, «isla larga») es exactamente eso: una franja baja de tierra en Roaringwater Bay, de casi 5 km de punta a punta pero apenas un kilómetro de ancho, a cinco minutos en ferry desde Colla Pier, junto a Schull. En el censo de 2022 vivían aquí diecisiete personas. Una única carretera asfaltada recorre aproximadamente la mitad de la isla, y desde allí unas pistas sin firme continúan hasta la mina de cobre y la baliza, al este, y hasta los acantilados bajos del oeste. Entre unas y otros hay playas de guijarros, pequeños campos que va ganando la aliaga y algún que otro cottage o almacén en ruinas.
Si solo dispones de una tarde, camina hacia el este desde el muelle hasta Copper Point y vuelve: es el tramo que más compensa, con la baliza, las playas y las vistas más amplias al mar. Llévate todo lo que necesites: no hay tiendas, ni cafeterías, ni aseos públicos en toda la isla.

Historia y patrimonio
La isla llegó a estar mucho más poblada de lo que está hoy. Antes de la Gran Hambruna irlandesa, las islas de Roaringwater Bay sumaban en conjunto cerca de 5.000 habitantes; solo Long Island registró 305 en 1841. La emigración fue vaciándola a lo largo del siglo siguiente. Uno de los que se marcharon fue Florence «Big» Driscoll, nacido en la isla en 1837, que emigró a Kansas a finales de la década de 1850 y cuyos descendientes escribieron sobre esa historia irlandoamericana que tantas familias isleñas vivieron.
A comienzos del siglo XIX, una modesta comunidad minera trabajaba el cobre en la vertiente oriental, y allí siguen los muros de piedra, los cimientos y las antiguas labores, con paneles interpretativos que explican cómo se extraía el mineral y cómo vivían los mineros. En la punta este, en Copper Point, se alza la luz de navegación de la isla, conocida como el faro de Copper Point o, entre la gente del lugar, simplemente el Beacon, que señala la entrada a los barcos que se dirigen a Schull Harbour.
Cómo llegar y moverse
Los ferris salen todo el año desde Colla Pier, a pocos minutos en coche de Schull; la travesía dura unos cinco minutos. Entre semana, los barcos zarpan por la mañana y a última hora de la tarde, con una salida adicional al mediodía los miércoles y frecuencias mayores los domingos. En invierno hay menos, así que consulta el horario vigente en longislandferry.ie antes de ponerte en marcha. Schull está a unos 30 minutos de Bantry y a alrededor de una hora y 50 minutos por carretera de la ciudad de Cork.
En la isla se va a pie. La carretera asfaltada central admite bicicleta, pero las pistas del oeste son irregulares y están en mal estado, y se recorren mejor caminando. Los cottages de alquiler son el único alojamiento (no hay hoteles ni B&B) y se llenan en verano, así que reserva con antelación.
Qué ver y hacer
- Caminar hasta Copper Point y volver. Sigue la carretera asfaltada hacia el este desde el embarcadero, dejando atrás las playas hasta llegar a la baliza de la punta oriental; después, o bien deshaces el camino, o bien continúas por las pistas más rústicas para ganar perspectiva sobre Roaringwater Bay. Cuenta con unas cuantas horas sin prisas para hacerlo entero.
- La mina de cobre. En la vertiente oriental, los viejos pozos y los cimientos de piedra dibujan la breve vida industrial de la isla; merece la pena detenerse a leer los paneles interpretativos.
- Observar el mar. Las focas descansan sobre los guijarros y las nutrias merodean por las orillas rocosas; hay delfines en la bahía y, en verano, se han avistado tiburones peregrinos frente a la costa oeste. Llévate prismáticos.
- Las playas. Las calas resguardadas de guijarros del suroeste son rincones tranquilos para hacer un alto. No hay socorrista y el agua está fría todo el año, así que, si te bañas, no te alejes de la orilla.
Consejos prácticos
- Accesibilidad: las pistas irregulares, el terreno desigual y los desniveles sin proteger cerca de los acantilados hacen que la isla no sea apta para sillas de ruedas ni carritos.
- Ve bien equipado: no hay tiendas, cafeterías ni aseos, así que lleva comida, agua y ropa de lluvia. El tiempo atlántico cambia deprisa: consulta la previsión y aléjate del borde de los acantilados si sopla viento fuerte.
- Cerca de allí: de vuelta en tierra firme, en Schull está la oferta para comer, y la red de barcos permite añadir fácilmente una escapada a Sherkin o a Cape Clear otro día.
El servicio funciona todo el año, pero se reduce en invierno y el mal tiempo puede retrasarlo. Consulta el horario un día o dos antes y fíjate en la hora del último barco de la tarde de vuelta a Colla Pier: no hay dónde quedarse a dormir salvo que hayas reservado un cottage.