Derrigimlagh 2017_26
Derrigimlagh 2017_26 ©Tourism Ireland

Marconi Station – transatlantic wireless

📍 Derrigimlagh, Galway

🏛️ Atracción
🕒 Horario
Abierto 24 horas
🎟️ Entrada
Gratuito

Última actualización: 10 de julio de 2026

Panorámica

En octubre de 1907, los primeros mensajes comerciales sin hilos que cruzaron el Atlántico se transmitieron en morse desde esta turbera a las afueras de Clifden y obtuvieron respuesta desde Glace Bay, en Nueva Escocia. De la estación de Guglielmo Marconi queda hoy un puñado de cimientos de hormigón repartidos por la turbera de Derrigimlagh, de acceso libre a cualquier hora, en plena Wild Atlantic Way, en Connemara.

Si solo dispones de media hora, recorre el circuito acondicionado que enlaza el recinto de Marconi con el punto donde aterrizaron Alcock y Brown: dos hitos de las comunicaciones a larga distancia separados por unos cientos de metros sobre la misma extensión de turba. Antes de que los cables submarinos fueran fiables, el sistema de chispa de alta potencia de Marconi era la vía más rápida para mandar un mensaje al otro lado del océano, y eso convirtió esta turbera desierta en un nudo activo de la información mundial y del tráfico marítimo.

Historia e ingeniería

Cuando Marconi salió a buscar emplazamiento para un transmisor, a principios del siglo XX, quería mar abierto hacia el oeste, combustible barato para los generadores y pocas interferencias eléctricas. Derrigimlagh le ofrecía las tres cosas, además de turba ilimitada que quemar. La Marconi International Marine Communication Company convirtió la turbera en un complejo industrial.

  • Energía: seis calderas alimentadas con turba movían unos generadores que producían 150 kW a 15.000 voltios. Las chispas de alta tensión se oían y se veían a kilómetros de distancia por todo el condado.
  • Antenas: ocho mástiles de madera, de 61 metros (200 pies) de altura cada uno, sostenían 12 km de cable tendidos hacia el este sobre la turbera. Sus bases de hormigón siguen en pie.
  • Edificios: distintos bloques albergaban los condensadores, el transmisor, el receptor y las viviendas del personal, todos construidos para aguantar el clima atlántico.

El 17 de octubre de 1907 la estación abrió al tráfico comercial. El primer mensaje, deletreado como «L-O-N-D-O-N», lo captó la estación gemela de Glace Bay, y el sistema dúplex permitía que las señales viajaran en ambos sentidos a la vez, lo que hizo de Derrigimlagh un enlace en directo para el comercio y la diplomacia.

La estación se ganó el sueldo en plena crisis. En 1912 retransmitió a Europa las primeras noticias del desastre del Titanic. En 1919 gestionó una de las primeras transmisiones de voz transatlánticas y en 1924 llevó el discurso del rey Jorge V. La neutralidad no la protegió durante la Guerra Civil: en julio de 1922, fuerzas republicanas la atacaron y la dañaron. La tecnología de onda corta acabó dejando obsoleta la enorme planta de chispa, y la estación cerró a finales de los años veinte. Los mástiles se desmontaron y la turbera se quedó con el resto.

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El sendero interpretativo

El circuito interpretativo cubre unos 1,5 km de pista señalizada, y puedes alargarlo por los caminos de la turbera en dirección a la costa. Pasa junto a los principales vestigios del complejo.

  • Paneles interpretativos: los carteles situados en los puntos clave explican la construcción de la estación, su papel en la seguridad marítima y la ingeniería de la radio primitiva.
  • Audio: los códigos QR repartidos por el recorrido enlazan con recreaciones del chisporroteo de la transmisión inaugural de 1907 y del aviso urgente del Titanic en 1912, así que puedes escuchar la historia sin necesidad de guía.
  • Ecología de la turbera: el sendero atraviesa una turbera de cobertura activa. Fíjate en el brezo, la hierba algodonera y las droseras a tus pies, y en los zarapitos, los archibebes y las liebres pardas en el terreno abierto.
  • Miradores: desde la parte elevada de la turbera la vista se abre limpia sobre Ballinakill Bay y los Twelve Bens, con el horizonte atlántico al oeste los días despejados.

Información práctica

  • Ubicación: turbera de Derrigimlagh, a poca distancia en coche al sur de Clifden, junto a la R341.
  • Acceso: desvíate de la R341 en el cartel de Derrigimlagh y sigue la pista de grava señalizada hasta el punto de interpretación. Aparcamiento gratuito al inicio del sendero.
  • Horario: abierto todo el año, 24 horas. El recinto está al aire libre y no tiene personal.
  • Precio: gratuito.
  • Servicios: no hay aseos ni cafetería en el recinto; los más cercanos están en Clifden. Hay mesas de pícnic al inicio del sendero.
  • Qué llevar: calzado resistente o botas de agua, porque la turbera se ablanda y se encharca enseguida. También un móvil cargado para los audios de los QR, ropa impermeable y una cámara.
  • Accesibilidad: terreno irregular y pantanoso, no apto para sillas de ruedas ni carritos; recomendable para caminantes sin problemas de movilidad y niños algo mayores.
  • Contacto: gestionado junto con la Clifden and Connemara Heritage Society y Fáilte Ireland. Consultas en [email protected].

Paradas cercanas

  • Lugar del aterrizaje de Alcock y Brown – a pocos minutos hacia el este por el mismo circuito, aquí terminó en 1919 el primer vuelo transatlántico sin escalas, con un aterrizaje en la turbera. Del avión no queda nada, pero unos paneles cuentan la historia.
  • Ballinakill Bay – una ensenada resguardada con una pequeña playa de arena y aguas tranquilas, ideal para un pícnic después de la caminata.
  • Clifden – la autoproclamada capital de Connemara, con cafeterías, comercios independientes y las ruinas de Clifden Castle sobre el estuario.

Para hacer fotos, ven a última hora de la tarde, cuando el sol bajo barre la turba y recorta las bases de hormigón de las antenas contra el Atlántico.