Introducción
McMahon Park lo levantaron de la nada los vecinos de Claremorris. Sobre unos terrenos donados por la familia Mahon de Brookhill —a los que después se sumaron más accesos cedidos por las familias Boyle y McHugh—, un comité local dedicó 21 años, desde 1989, a convertirlos en un parque junto al lago de nueve acres al sur de la localidad, con el respaldo de subvenciones estatales y del Mayo County Council. Conocido localmente como Clare Lake, es un espacio llano y cómodo más que una excursión en sí: una vuelta al lago, un parque infantil, algo de pesca y algo de vida de aves.
La vuelta al lago
El sendero principal rodea por completo el lago artificial sin desniveles, totalmente accesible en silla de ruedas y de dificultad baja: perfecto para carritos de bebé y para cualquiera que camine con poca seguridad. Pasa junto a plantaciones de rododendros, lilos y abedules, y un arroyo, y los árboles disimulan bastante bien el tráfico de la carretera. A intervalos hay bancos para sentarse a contemplar el agua.
Las esculturas y el parque infantil
Cerca de la entrada hay un parque infantil moderno, sobre un terreno llano y fácil de vigilar. Un segundo recorrido, más corto —el «Land of the Giants»—, está salpicado de esculturas, desde casas en miniatura hasta figuras de tamaño desmesurado; algunas se han deteriorado con los años, pero los niños siguen yendo directos a ellas.
Pesca y fauna
Seis embarcaderos dan a los pescadores un acceso despejado y vallado al lago, que alberga las especies de agua dulce habituales en Irlanda: una pesca informal y familiar, sin reservas complicadas. Esas mismas aguas mantienen todo el año una población estable de patos, cisnes y gansos, además de otras aves silvestres por las orillas resguardadas.
Información práctica
Es un parque público y gratuito, abierto todos los días. Sigue las señales desde el centro del pueblo en dirección a Lower James Street; hay aparcamiento gratuito junto al parque infantil, aunque se llena los fines de semana soleados, así que conviene llegar a primera hora. Claremorris cuenta con servicios regulares de Bus Éireann e Irish Rail, y el parque queda a 15-20 minutos a pie de la estación. No hay aseos ni sitio para comer o beber en el recinto, así que aprovecha el centro del pueblo antes de venir. Se admiten perros con correa. La vuelta se camina bien todo el año, aunque en pleno invierno la hierba se pone pesada bajo los pies.
En los alrededores
El centro de Claremorris queda a un paseo corto, con cafeterías y tiendas. Si dispones de más tiempo, Moore Hall y Lough Carra quedan a un corto trayecto en coche hacia el norte, y el santuario de Knock Shrine está a unos diez kilómetros.
Lleva tu propio pan si piensas dar de comer a los gansos, calcula una hora para la vuelta y no esperes mucho más: es un parque local bien cuidado, no un destino en sí mismo.
