Panorámica
St Patrick’s es la iglesia más grande de Irlanda y la catedral nacional de la Church of Ireland, pero para la mayoría de los visitantes el reclamo es un solo hombre: Jonathan Swift, deán del templo desde 1713 hasta su muerte en 1745 y enterrado en la nave lateral sur. Si dispones de una hora, dedícala a los monumentos dedicados a Swift y a la Puerta de la Reconciliación (la historia que hay detrás de «to chance your arm», más abajo) en lugar de intentar leer los más de doscientos monumentos que cubren los muros. La catedral queda a un paseo corto de la Christ Church Cathedral y del Trinity College, así que encaja sin problema en una jornada por el centro.
Conviene saber algo antes de ir: a diferencia de muchas iglesias irlandesas, esta es una atracción turística de pago, y muy concurrida; pasan por ella cerca de medio millón de personas al año. Las mañanas entre semana son la franja tranquila.
Un lugar sagrado a lo largo de los siglos
El emplazamiento estaba señalado mucho antes de que existiera la catedral de piedra, por un pozo sagrado que, según se cuenta, usó san Patricio en el siglo V. Seis lápidas del siglo X, hoy expuestas en el interior, confirman una presencia eclesiástica temprana en estas tierras bajas junto al río Poddle.
El edificio medieval empezó a tomar forma después de 1191, cuando John Comyn, primer arzobispo anglonormando de Dublín, fundó aquí una iglesia colegiata. Una donación real de Enrique III en 1225 ayudó a pagar a los canteros, y la catedral cruciforme de gótico inglés se consagró en 1254. Sobrevivió a un gran incendio en 1362 que arrasó el interior, aunque respetó la sillería más pesada.
Tras la Reforma vinieron tiempos más duros: fue degradada a iglesia parroquial, utilizada como juzgado y, durante un breve periodo, como establo para los caballos de Oliver Cromwell. En el siglo XIX, la erosión y el abandono la habían dejado al borde del derrumbe, hasta que sir Benjamin Lee Guinness, heredero de la cervecera, costeó en la década de 1860 una restauración completa que salvó el edificio y le añadió su esbelta aguja central. Su estatua se alza junto a la puerta oeste.

Arquitectura y arte
La catedral es gótico inglés de principio a fin: arcos apuntados, bóvedas de crucería, arbotantes y grandes ventanales con tracería. La luz entra a través de un extenso conjunto de vidrieras, desde fragmentos medievales hasta paneles del siglo XIX con escenas bíblicas y figuras irlandesas.
Más de doscientos monumentos, placas y efigies recorren los muros, entre ellos los dedicados a sir William Petty, al poeta Thomas Moore y a los dublineses caídos en las guerras del siglo XX. La Lady Chapel, situada detrás del altar mayor y añadida hacia 1270, es la mejor muestra de cantería medieval temprana del edificio.

Jonathan Swift y la Puerta de la Reconciliación

Swift pidió ser enterrado en la nave lateral norte y acabó sepultado en la sur, junto a su compañera Esther Johnson, «Stella». Su propio y feroz epitafio en latín, que escribió él mismo, está fijado en el muro, sobre las tumbas. Las sepulturas contiguas son el punto de recogimiento del templo para todo el que ha venido por el escritor.
La otra historia que merece la pena conocer es la de la Puerta de la Reconciliación. En 1492, dos familias enfrentadas, los Butler y los FitzGerald, estaban a la greña; para sellar la paz, el conde de Kildare abrió un hueco en la puerta de la sala capitular y pasó el brazo por él para estrechar la mano del otro, arriesgándose a que se lo cercenaran. La puerta se conserva, agujero incluido, y de aquella apuesta viene la expresión «to chance your arm».
Detrás del altar mayor, la Lady Chapel cuenta otra historia distinta. En 1665 se cedió a los refugiados hugonotes franceses y pasó a llamarse L’Église Française de St Patrick, convirtiéndose en el corazón de la comunidad hugonote de Dublín. La campana hugonote de bronce, fundida en 1685, sigue colgada allí.
Discovery Space y experiencia del visitante
El Discovery Space suma estaciones interactivas con iPads sobre la cronología, la arquitectura y la música de la catedral, sin recargar el edificio histórico. Hay una audioguía autoguiada que funciona en tu propio móvil en siete idiomas: inglés, irlandés, francés, alemán, italiano, español y mandarín.
Las visitas guiadas gratuitas se celebran de lunes a sábado a las 10:30 y a las 14:30 (los domingos no hay); las visitas guiadas privadas para grupos de diez personas o más cuestan 18 € por persona. Durante el curso escolar, el coro de la catedral, fundado en 1432 y con unos doce oficios cantados por semana, actúa a diario, una tradición que roza los seis siglos.
Información práctica
Horarios y entradas
- lun.–vie.: 9:30–17:00 (último acceso a las 17:00)
- sáb.: 9:00–18:00
- dom.: 9:00–10:30, 13:00–14:30, 16:30–18:00 (horarios de culto; visita turística limitada)
- Adultos: 11,50 € | Estudiantes y mayores de 60 años: 10,00 € | Niños (6–12 años): 5,50 € | Menores de 5 años: gratis | Familia (2 adultos + hasta 3 niños): 31,00 €
Puedes comprar la entrada por internet o en taquilla. Conviene reservar con antelación en verano y los fines de semana.
Cómo llegar
- Autobús: las líneas 49, 49A, 54A, 77A y 151 paran a poca distancia a pie.
- Luas: la Green Line hasta St Stephen’s Green deja la catedral a diez minutos andando.
- A pie: un paseo de 15 minutos desde el Trinity College que pasa por el Dublin Castle y la Chester Beatty Library.
- En bici: hay estaciones de Dublin Bikes muy cerca, en Francis Street y Christ Church Place.
- Aparcamiento: no hay aparcamiento propio; las opciones públicas más cercanas son Q-Park Christchurch y Smithfield Car Park.
Consejos para la visita
- El contenido de la audioguía autoguiada está incluido en la entrada y cubre lo mismo que los iPads del Discovery Space.
- El jardín trasero y los monumentos al aire libre ofrecen a las familias un espacio más pausado y llevadero entre las paradas de interior.
- Una rampa y un ascensor dan acceso a la entrada principal, y los itinerarios adaptados a sillas de ruedas están señalizados.
- Hay oficios durante toda la semana; los visitantes son bienvenidos, pero conviene guardar silencio y vestir con discreción durante el culto.
Para seguir explorando
La Christ Church Cathedral queda a cinco minutos a pie hacia el este (con entrada aparte), con la Chester Beatty Library y el Dublin Castle un poco más allá, y Marsh’s Library, la biblioteca pública más antigua de Irlanda, justo al lado. Si buscas zonas verdes, St Stephen’s Green y los Iveagh Gardens quedan a un paseo cómodo. Calcula al menos 90 minutos para la visita, más si coincides con el coro en las vísperas cantadas.
