Lo más importante de Florence Court no es la casa: es un árbol. El Florence Court Yew, que crece en la finca, es el tejo irlandés vivo más antiguo y el progenitor de casi todos los tejos irlandeses del mundo: ese árbol erguido y verde oscuro de los cementerios que has visto mil veces desciende, por esquejes, de este único ejemplar. En 1767, un granjero local, George Willis, arrancó dos curiosas plántulas de porte erguido en las laderas del Cuilcagh; le dio una a su terrateniente, Lord Mount Florence, que la plantó aquí, y se quedó la otra, que murió en 1865. Como el tejo irlandés solo puede reproducirse por esquejes, cada uno es un clon del superviviente.
La casa merece el viaje por sí sola. Es una residencia del siglo XVIII de la familia Cole, los condes de Enniskillen, a ocho millas al suroeste de Enniskillen, en las estribaciones del Cuilcagh, y está gestionada por el National Trust. Si solo vas a hacer dos cosas, visita el tejo y apúntate a la visita guiada de la casa por sus yeserías rococó: el techo del comedor es de los más bellos de Irlanda. Una advertencia sincera: la casa solo abre con visita guiada de marzo a octubre, así que en temporada baja podrás recorrer los terrenos, los jardines y los senderos, pero no las salas.
La casa
El bloque central se levantó hacia 1730 para la familia Cole, y las alas con columnata y los pabellones se añadieron en torno a 1770, atribuidos al arquitecto Davis Ducart. En su interior alberga una colección pequeña pero notable de mobiliario irlandés del siglo XVIII y retratos familiares, además de las célebres yeserías. En 1955, un incendio dañó gravemente las plantas superiores —para entonces el Trust ya era propietario de la casa, pues el 5.º conde se la había cedido junto con catorce acres en 1953— y el Trust la reconstruyó a partir de registros detallados. Las visitas guiadas se realizan de marzo a octubre y se reservan en el Centro de Visitantes a la llegada; conviene reservar con antelación los fines de semana de mayor afluencia.
Los jardines y el tejo
Los jardines de recreo se abren a amplias vistas de Benaughlin y las colinas de Fermanagh. En lo alto se alza la Heather House (la casa de verano), de techo de paja, uno de los rincones favoritos de la familia Cole y reconstruida tras un incendio provocado en 2015: enmarca algunas de las mejores vistas de Benaughlin. Desde aquí, el tejo queda a un corto paseo.
El jardín amurallado es el otro gran atractivo, con un huerto de manzanos autóctonos irlandeses de más de 180 árboles tradicionales repartidos en 40 variedades; el huerto de hortalizas cultiva curiosidades como el yacón y más de diez clases de ruibarbo, además de un círculo de hierbas aromáticas. El Trust lo ha ido restaurando para devolverle su trazado de los años 30. En su corazón, Rose Cottage —antaño la casa del jardinero jefe— es hoy una casa de alquiler vacacional, así que puedes disfrutar de los jardines a solas una vez cerradas las puertas.
La finca y los senderos
La finca en su conjunto abarca unos 700 acres de parque y bosque, con un parque forestal de 15 km. Dos rutas señalizadas concentran casi todo: el suave Blue Trail (2,2 millas / 3,5 km) y el más largo y empinado Red Trail (5,6 millas / 8,9 km), que sube hasta un mirador sobre los lagos y las montañas de Fermanagh: lo mejor que puedes hacer aquí gratis si tienes una hora y buenas piernas. Se pueden alquilar bicicletas en el Centro de Visitantes, y los perros son bienvenidos en la finca (tiene una calificación de dos huellas) siempre con correa.
Repartido por los terrenos está el pasado laboral de la finca: un aserradero movido por agua, una fragua que todavía acoge alguna que otra demostración de herrería, un taller de carpintería, el viejo puente de la Eel House y un ariete hidráulico que en su día bombeaba el agua hasta la casa. La librería de segunda mano Nelly Wooley —bautizada en honor a una muy querida mascota familiar y atendida por voluntarios— destina sus ingresos a la conservación de la finca.
Planifica tu visita
Florence Court está a ocho millas (13 km) al suroeste de Enniskillen; se accede por las Grand Gates de Mill Road, con aparcamiento en el Car Park 1, junto al Centro de Visitantes (el importe del aparcamiento se descuenta de la entrada a la casa y los socios del National Trust entran gratis). El Ulsterbus 64G para en «Florence Court House»; la línea 192 (Enniskillen–Swanlinbar) para en Creamery Cross, a unas 2 millas a pie, y la ruta NCN91 de la National Cycle Network pasa muy cerca. Se pueden reservar gratis un scooter de movilidad y una silla de ruedas llamando al 028 6634 8249; hay plazas para tarjeta azul (blue badge) en el aparcamiento principal y dos espacios junto a la mansión.
Los horarios y los precios cambian según la temporada, así que consulta la web del National Trust antes de viajar; ten en cuenta, además, que tras la tormenta Éowyn de enero de 2025 se cerraron algunos senderos para trabajos de tala, de modo que confirma también el estado de las rutas. Vale la pena hacer coincidir la visita con el calendario del jardín: campanillas de invierno en febrero, jacintos silvestres en mayo, el Apple Day de octubre que celebra el huerto y las aperturas navideñas de diciembre.
En los alrededores
- Castle Coole – la propiedad hermana neoclásica de Florence Court, también del National Trust, al otro lado de Enniskillen.
- Marble Arch Caves – las cuevas turísticas del geoparque mundial de la UNESCO Cuilcagh Lakelands, a poca distancia en coche.
- Crom Estate – la tercera propiedad del National Trust en Fermanagh, una tranquila finca lacustre a orillas del Upper Lough Erne.
Llega en cuanto abran las puertas, reserva tu turno para la visita a la casa a primera hora y podrás encajar las salas, el tejo y el Red Trail en una sola jornada completa.
