Inishglora – La isla santa de San Brendan

📍 Mullet Peninsula, Mayo

🏛️ Atracción

Última actualización: 9 de julio de 2026

Panorámica

La roca que sostiene Inishglora tiene unos 1.750 millones de años: gneis y esquistos dalradianos que figuran entre las piedras más antiguas de Irlanda. Vista desde el agua, la isla brilla con un verde plateado bajo su piel de machair (llanura arenosa costera cubierta de hierba) y arena blanca. Es pequeña, apenas 20 acres, y se encuentra a un kilómetro escaso del extremo occidental de la península de Mullet, en el condado de Mayo. Los últimos habitantes se marcharon a principios del siglo XX. Lo que atrae hoy a los visitantes es la travesía en sí, el conjunto de ruinas paleocristianas y la leyenda que une la isla a los Hijos de Lir.

Historia y leyendas

Fundación paleocristiana

La tradición atribuye a san Brendan el Navegante la fundación de un monasterio aquí en los primeros siglos cristianos; los marineros que pasaban frente a la costa arriaban en otro tiempo las gavias en su honor. La estructura más llamativa de cuantas se conservan es una capilla de piedra en seco de tipo Gallarus, sin techo, cuyo hastial oeste sigue plantando cara al temporal atlántico. En su rincón nororiental hubo una estatua de madera del santo hasta que se pudrió. Hacia el siglo X la comunidad monástica se había trasladado a Cross, cerca de Belmullet, aunque la isla conservó el nombre de Inishglora, o de San Brendan, durante toda la Edad Media.

Más tarde los monjes añadieron una iglesia de hombres (Teampall na bhFear) y otra de mujeres (Teampall na mBan), que pudo funcionar como convento primitivo. Repartidas por el machair hay losas con cruces, piedras hincadas y las siete estaciones del vía crucis, que terminan en la Roca de la Plegaria (Cloch na h-Athchuinge), en la mitad occidental de la isla. El ajo crece aquí con una fuerza poco común entre las ruinas; la tradición local dice que lo plantaron los monjes y que crecerá en este lugar para siempre.

Quedan tres cabañas de colmena, celdas penitenciales más que iglesias. La mayor, la celda de San Brendan, es una cámara circular de piedra de unos seis pies de altura. Muy cerca está el pozo de San Brendan, cubierto en su día con el mismo tipo de techo de colmena. Una vieja advertencia sostenía que el agua sacada por una mujer se convertía en sangre y se llenaba de gusanos rojos. Cuenta también la tradición que san Brendan curó al último heredero varón del clan O’Malley sumergiéndolo en el pozo, salvando así a la familia de la extinción. Otra costumbre antigua manda que quienes visiten las cabañas compartan el pan entre sí.

Vínculos míticos

Inishglora está ligada a los Hijos de Lir. Tras 900 años condenados a vivir como cisnes por los lagos y los mares de Irlanda, se dice que los cuatro hermanos llegaron por fin a tierra aquí. San Brendan los bautizó y les devolvió brevemente su forma humana antes de que murieran; sus tumbas, según se cuenta, están al este de la capilla de San Brendan.

Una creencia medieval más sombría, recogida por Giraldo de Gales, afirmaba que los cuerpos expuestos en la isla nunca se descomponían. Aunque la ciencia moderna desmintió hace mucho la idea, el relato sigue prestando a las ruinas un aire inquietante, de otro mundo.

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Qué ver y hacer

Ruinas antiguas y lugares sagrados

Recorrer Inishglora es como adentrarse en un museo vivo de los primeros siglos del cristianismo irlandés. Los senderos entre las capillas, las celdas y las losas con cruces están muy pisados, pero no señalizados, lo que invita a caminar despacio y a explorar. Entre las paradas imprescindibles:

  • Capilla de San Brendan: la mayor construcción de piedra en seco, perfecta para entender la arquitectura monástica tradicional irlandesa.
  • Celda de San Brendan: un oratorio circular y compacto que transmite muy bien lo que era la vida monástica ascética.
  • Las siete estaciones del vía crucis: hitos de piedra que trazan un recorrido devocional por la isla y terminan en la Roca de la Plegaria.
  • Pozo de San Brendan: aún conserva agua clara y sigue siendo un punto central del folclore local.

Fauna y naturaleza

Las focas grises salen a descansar a las playas de arena, sobre todo en las horas de calma antes del amanecer. En verano los acantilados acogen colonias de cría de araos comunes, alcas comunes y algún que otro frailecillo atlántico, y un pequeño rebaño de ovejas asilvestradas pasta en el machair. Inishglora forma parte de un Área de Patrimonio Natural y de un Área Importante para las Aves, así que lleva prismáticos y muévete con sigilo cerca de las parejas nidificantes.

Cómo llegar

Inishglora no tiene muelle, ni puente, ni servicio regular de ferry. El acceso depende por completo de los barqueros locales y del estado del mar.

  • Travesías en currach: los currachs tradicionales de madera zarpan del puerto de Belmullet durante los meses de verano y, de vez en cuando, en días de calma de primavera y otoño.
  • Mejores condiciones: los barqueros suelen preferir viento del noroeste para desembarcar con seguridad. Confirma siempre la disponibilidad y si el tiempo acompaña antes de ponerte en camino.
  • Mareas: la zona de desembarco es una playa estrecha de arena que puede quedar completamente cubierta con la marea alta. Consulta las tablas de mareas de Met Éireann y procura llegar con marea baja o media.

Consejos para la visita

  • Reserva con antelación: los horarios de los currachs son informales y dependen del tiempo. Ponte en contacto con los barqueros de Belmullet o consulta en la oficina de turismo de la localidad los horarios de salida más recientes.
  • Lleva lo imprescindible: en la isla no hay ningún servicio. Lleva agua en abundancia, algo de comer que dé energía, una chaqueta cortavientos y una bolsa estanca para el móvil y la cámara.
  • El calzado importa: el terreno es irregular, con piedras sueltas, rocas resbaladizas y hierba húmeda. Se recomienda encarecidamente usar botas de montaña impermeables y con buen agarre.
  • Respeta el lugar: al tratarse de una zona protegida por su patrimonio y su fauna, conviene no salirse de los senderos marcados, no mover las piedras y llevarse toda la basura de vuelta a tierra firme.
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Información práctica

  • Acceso: solo en currach privado; no hay transporte público ni ferris regulares.
  • Horario: abierto todo el año, aunque el acceso depende estrictamente del tiempo y de las mareas.
  • Servicios: ninguno en la isla. Todo está en Belmullet.
  • Entrada: desembarcar no cuesta nada; el único gasto real es contratar el barco.
  • Seguridad: haz caso de las indicaciones del patrón del currach, vigila las horas de las mareas y lleva el móvil bien cargado en una funda impermeable.

Cerca de aquí

  • Wild Nephin National Park: tierra adentro desde Belmullet, con senderos, turbera de cobertura y paisaje de montaña.
  • Islas Inishkea: las islas deshabitadas, más grandes, justo al sur de Inishglora, con un pueblo pesquero abandonado, un embarcadero ballenero noruego y focas grises.

Lo más difícil de visitar Inishglora es llegar a poner el pie en ella. No hay muelle, así que se desembarca en una playa estrecha que desaparece con la marea alta, y los barqueros esperan a que sople el viento adecuado. Cierra lo del barco antes que ninguna otra cosa del día; la web Irish Islands es un buen sitio donde documentarse mientras esperas a que mejore el tiempo.