Qué es
Magdalene Tower es el campanario –y la única pieza que se conserva– del convento dominico que Lucas de Netterville, arzobispo de Armagh, fundó en Drogheda hacia 1224. El convento en sí desapareció hace tiempo; lo que queda en pie es una elegante torre gótica de tres cuerpos construida hacia 1370, de mampostería de caliza irregular con parapeto almenado, que se alza sobre un alto arco apuntado en el punto más elevado del lado norte de la ciudad. Se ve desde kilómetros, que es de lo que se trata un campanario.
Sé honesto sobre la escala de la visita. Es una única torre tras una verja, la escalera está cerrada y no se puede entrar ni subir. Los reseñadores locales lo dicen sin rodeos: merece el paseo corto si ya estás en Drogheda, pero no justifica un viaje expreso. Calcula veinte minutos y trátala como una parada más en un recorrido más amplio por la ciudad medieval.
La historia es la razón para venir
Para ser una ruina pequeña, aquí pasaron muchas cosas. A finales del siglo XIV –1395 es la fecha en la que coinciden la mayoría de las fuentes–, O’Donnell, O’Hanlon, McMahon, O’Neill y los demás jefes del Úlster acudieron a este convento para reconocer su sumisión a Ricardo II de Inglaterra, que había desembarcado con un gran ejército. La paz apenas sobrevivió a la ceremonia: la segunda campaña irlandesa de Ricardo contribuyó a costarle el trono en 1399. En 1412, el abad del convento, el padre Bennett, medió una paz entre las comunidades enfrentadas a ambos lados del Boyne. Y en 1467, Thomas FitzGerald, VII conde de Desmond, fue decapitado en los terrenos comunales del norte de Drogheda por traición –su plan de fundar una universidad en la ciudad murió con él.
La torre siguió en pie en siglos más duros. La Reforma Tudor despojó al convento de sus tierras, y durante el asedio de Cromwell a Drogheda en 1649, las almenas recibieron fuego de cañón cuyas marcas aún se distinguen en la piedra.
La visita
La torre está en el número 9 de Magdalene Street, justo dentro de la línea de las antiguas murallas norteñas de la ciudad, a unos 15 minutos a pie de la calle principal de Drogheda –la estación de autobuses de Drogheda está a unos 11 minutos y la estación de tren MacBride, a unos 20. Es un monumento al aire libre sin taquilla ni personal; el terreno alrededor de la base es llano y pavimentado, así que es accesible para sillas de ruedas y carritos, aunque se ve la torre desde la verja en lugar de entrar. La página oficial de Discover Ireland indica aparcamiento de pago cerca; las plazas en la calle se llenan los fines de semana, así que llega temprano si vas en coche.
Aprovecha la mañana en lugar de hacer una única parada. St Laurence’s Gate, la última puerta medieval que se conserva de las murallas de la ciudad, está a un paseo corto, y la iglesia de St Peter, cerca, guarda las lúgubres y fascinantes lápidas de cadáveres medievales de Drogheda. Con esas tres paradas tienes la esencia de la Drogheda antigua en menos de una hora a pie.
