La historia detrás del nombre
Nine Daughters’ Hole es una sima en los acantilados sobre el Atlántico, y debe su nombre a un episodio sombrío de la leyenda local. El relato se remonta al año 800 d. C., cuando se dice que los drakkar vikingos desembarcaron en Inis Labrinde, cerca de la desembocadura del río Cashen. El cacique local, O’Connor, tenía nueve hijas. En una versión, ellas se enamoraron de los asaltantes vikingos; en la otra, la más extendida, los vikingos pretendían raptarlas. En cualquier caso, la respuesta de O’Connor fue la misma: atrajo a sus hijas a esta sima del acantilado una a una y las arrojó al interior, después decapitó a los nueve vikingos y lanzó sus cuerpos tras ellas. Cuenta la tradición local que en una tarde en calma aún pueden oírse débiles ecos que suben desde el agua. Para más relatos como este, consulta nuestra Guía de viaje al folclore y la mitología irlandeses.
La sima y el paseo
Dejando la leyenda a un lado, lo que tienes ante ti es un bufadero natural excavado en caliza carbonífera, abierto por el mar a lo largo de miles de años. Se encuentra justo en el Ballybunion Cliff Walk, que discurre desde Ladies’ Beach pasando por el Cliff House Hotel, Nuns Beach y un arco marino, con los acantilados de Bromore más allá. Las fuentes no se ponen de acuerdo sobre la longitud del paseo – verás que se cita desde unos 1,6 km hasta 3 km, según dónde se empiece y se dé la vuelta –, pero es llano, está bien señalizado y resulta asequible para la mayoría.
Sé honesto contigo mismo sobre lo que hay aquí: un agujero vallado en el suelo y una vista magnífica, no un gran espectáculo. La historia y el entorno son lo importante. Unas robustas barandillas metálicas protegen el borde, y conviene permanecer tras ellas, ya que el terreno cerca del precipicio es irregular y no hay camino de bajada.
Cómo llegar
El lugar está en Doon Bay Road (Castleview, Doon West), a un breve paseo o trayecto en coche de la localidad de Ballybunion. Hay un pequeño arcén gratuito junto a las barandillas, y aparcar no suele ser un problema, aunque puede llenarse los fines de semana de verano. Desde el centro del pueblo son unos 15 minutos a pie por el sendero del acantilado. Hay autobuses que llegan a Ballybunion desde Tralee y Killarney, y el pueblo cuenta con cafeterías, aseos y alojamiento. No hay horario fijo ni cobro de entrada, pero conviene comprobar el acceso sobre el terreno antes de hacer un largo desvío con mal tiempo.