Tobar Éanna, el pozo sagrado de San Enda

📍 Galway, Galway

🏛️ Atracción

Última actualización: 12 de julio de 2026

El pozo del bosque

Tobar Éanna se esconde entre los árboles de Barna Woods, a la izquierda de la carretera que baja hasta Silverstrand, un poco más allá de la gasolinera, a la salida de Barna. Es fácil pasarlo por alto: una pila de piedra en un claro, señalada por una cruz de piedra caliza y una placa bilingüe, a un paseo corto desde la carretera. El pozo lleva el nombre de San Enda (Naomh Éanna) y se dice que el agua brotó cuando él rezó aquí, hace unos mil quinientos años, a finales del siglo V o principios del VI.

Enda es el patrón de las Aran Islands. Príncipe guerrero de Oriel antes de su conversión, renunció a la espada y fundó el primer monasterio irlandés en Inis Mór; este manantial se recuerda como uno de los lugares donde pernoctaba camino de Aran. Esa es la tradición, no el testimonio de los manuscritos: las Vidas medievales no mencionan el pozo, pero es la historia que el lugar arrastra desde hace siglos.

El turas y las curaciones

Desde que hay constancia escrita, al agua se le atribuye alivio para las dolencias de los ojos y los oídos; los peregrinos se lavaban los ojos y ataban trapos a los arbustos que rodean el pozo. El turas, o rounding, consiste en dar tres vueltas al manantial en el sentido de las agujas del reloj mientras se reza, y dejar una pequeña ofrenda: una moneda, un alfiler, un retal de tela. El día grande es el último domingo de julio, Domhnach Chrom Dubh, aunque algunos relatos lo sitúan el sábado.

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Quién lo cuida

El pozo habría vuelto a desaparecer bajo la maleza sin las manos de la gente del lugar. La Irish Countrywomen’s Association lo adecentó en 1979 y, en los años ochenta, Bernie Falvey consiguió la cruz de piedra caliza que hoy se alza sobre él. En 2022, el grupo local de Tidy Towns, Bailte Slachtmara Bhearna, obtuvo una subvención de 10.840 € del Heritage Council para restaurar el muro perimetral, la cancela, la señalización y la cruz. Siguen manteniéndolo y solo piden que quien lo visite deje las piedras, la maleza y las ofrendas tal y como las encuentra.

La visita

Esto es una parada de cinco minutos, no un plan de media jornada: lo sensato es sumarla a un paseo por Barna Woods, un bosque de frondosas surcado de senderos y bueno para ver aves. Aparca en el aparcamiento de Barna Woods, junto a la entrada principal; el pozo está señalizado como parte del sendero Barna Woods and Tobar Éanna. No hay cafetería ni aseos, no se paga nada y el agua corre fría todo el año. Desde los árboles, un paseo corto te lleva hasta Silverstrand y la vista abierta sobre la bahía de Galway.