Panorámica
Ben Gorm (en irlandés, An Bhinn Ghorm, «el pico azul») es la montaña que se ve al otro lado del agua desde la vertiente de Connemara de Killary Harbour: una ancha mole de 700 m en la orilla de Mayo que muchísima gente fotografía y poquísima sube. No hay sendero hasta la cumbre ni un solo cartel en toda la montaña. Encabeza un pequeño grupo de cimas junto con Ben Creggan (693 m) y su cota sur, Maul Laur (687 m), y la cresta por la que discurre la ruta se prolonga unos 5 km tierra adentro hasta Lough Tawnyard.
Esta es una montaña de montañeros, no un paseo en familia: terreno pantanoso en la primera rampa fuerte y, después, un espinazo rocoso con alguna trepada sencilla cerca de la cumbre. Ve en una racha de días secos, lleva un mapa y una brújula que sepas usar de verdad y lo más probable es que tengas toda la cresta para ti solo. Subir con niebla sin saber orientarte es, sencillamente, no tener nada que hacer aquí arriba.
La subida y la travesía de la cresta
El acceso más habitual parte del valle de Glenummera o del aparcamiento de Aasleagh Falls. Ambas rutas arrancan con una fuerte subida entre turberas y matorral antes de alcanzar el espinazo rocoso de la cresta. El itinerario no está señalizado, así que hay que orientarse por curvas de nivel y puntos de referencia. Unos dos kilómetros cresta adelante, el terreno se abre y deja ver una serie de espectaculares fisuras geológicas. Estas fallas pueden alcanzar varios metros de profundidad y exigen pisar con mucho cuidado. El tramo final hasta la cumbre incluye una breve trepada sobre roca suelta y laderas cubiertas de brezo. La vuelta se hace por el mismo camino, aunque algunos montañeros cierran el círculo por la vertiente de Aasleagh para hacer un recorrido más largo y variado.
Geología y paisaje
Ben Gorm se asienta sobre una compleja red de formaciones rocosas del Cámbrico y el Ordovícico modeladas por la orogenia caledoniana. Las fallas visibles son la expresión superficial de una antiquísima actividad tectónica, ensanchada después por el movimiento de los glaciares durante la última glaciación. Esas mismas fuerzas glaciares excavaron Killary Harbour, el único fiordo verdadero de Irlanda, que queda justo al sur. Las laderas altas de la montaña acogen una flora de montaña muy resistente: cerrillo, brecina y arándano. Más abajo, el terreno da paso a turbera de cobertura y bosque mixto, sobre todo en torno a los valles de Glenummera y Glendavock.
La tumba cerca de la cumbre
En agosto de 2016, un montañero, Michael Chambers, se topó con una cámara funeraria de piedra en lo alto de Ben Gorm. Los huesos que había dentro resultaron tener más de 5.000 años (en torno al 3600 a. C.), lo que la convierte en una tumba neolítica, y entre ellos aparecieron indicios de fractura intencionada de cráneos, un rito funerario que el equipo de excavación ya conocía de otros yacimientos del periodo. Después llegó una excavación de urgencia dirigida por la arqueóloga Marion Dowd. No es nada frecuente encontrar un monumento así a tanta altura y tan lejos de cualquier sendero, y merece la pena saber que está ahí arriba mientras subes, aunque no hay nada señalizado ni acotado que visitar y el punto exacto no se ha hecho público.
Lo que se ve desde la cumbre
En un día despejado, las vistas de 360 grados desde el cairn de la cumbre abarcan todo el oeste de Irlanda. Al sur, Killary Harbour se adentra en la tierra como una cinta de un azul profundo, flanqueada por las abruptas cimas de los Twelve Bens. Al oeste se despliega el valle de Doolough bajo la pared vertical de Ben Lugmore, mientras Mweelrea (819 m, la montaña más alta de Connacht) domina el horizonte al otro lado de Doo Lough. Al norte se alzan las Sheeffry Hills y Barrclashcame sobre el valle del Erriff y, en días excepcionalmente claros, se distinguen la costa de Clare y las islas al otro lado de Galway Bay. Desde la cumbre miras de frente a Ben Creggan y a su cota sur, Maul Laur, así que resulta fácil trazar una travesía de varias cimas si las piernas y el tiempo lo permiten.
Información práctica
| Concepto | Detalles |
|---|---|
| Distancia (ida y vuelta) | 8,15 km desde Glenummera |
| Desnivel positivo | ~686 m |
| Duración | De 4,5 a 6 horas (más cerca de 4 desde Aasleagh Falls) |
| Dificultad | De media a exigente (ruta de tipo B) |
| Estado del itinerario | Sin señalizar; conviene saber orientarse |
| Acceso | Gratuito, abierto todo el año |
| Servicios | Ninguno. No hay aseos, refugios ni centro de visitantes. |
Cómo llegar y aparcar
La R335 une Leenaun con Westport y bordea la base sur de la montaña. Para el acceso por Glenummera, toma el desvío por la carretera secundaria señalizada hacia Aasleagh Falls. Aparcar es gratis, pero en Glenummera el espacio es realmente justo (en la práctica cabe un solo coche, así que déjalo bien retirado de la carretera), mientras que el aparcamiento de Aasleagh Falls tiene algo más de sitio y es el punto de partida habitual para el acceso por el suroeste. Los dos se llenan enseguida los fines de semana secos y en la temporada del follaje otoñal. El transporte público es limitado: la línea 450 de Bus Éireann para en Leenaun, a unos 10 km del inicio de la ruta. Desde allí hay que tomar un taxi o caminar un buen rato para llegar a la montaña.
Seguridad y consejos según la época
Ben Gorm se disfruta mejor a finales de primavera, en verano o a principios de otoño, cuando la turba está firme y la visibilidad es fiable. En invierno el hielo se apodera de los tramos pantanosos y la nieve puede ocultar por completo las fallas, lo que convierte la cresta en un lugar peligroso salvo para montañeros experimentados. Es imprescindible calzado impermeable con buena sujeción de tobillo, además de un mapa detallado 1:25.000 o un GPS fiable. La cobertura móvil falla en casi toda la cresta, así que descarga los mapas sin conexión antes de salir. Se admiten perros, pero deben ir atados cerca de las zonas de pastoreo y bajo control estricto en los alrededores de las fallas. La ruta no es apta para niños pequeños ni para caminantes ocasionales por lo expuesto del terreno y la falta de señalización.
Qué hay cerca
- Aasleagh Falls: a poca distancia a pie del aparcamiento, con una llamativa cascada de 12 metros encajada en un desfiladero estrecho.
- Ben Creggan: la cima vecina, que suele encadenarse con Ben Gorm en una travesía más larga por la cresta.
- Croagh Patrick: una conocida ascensión junto al mar, a unos 40 minutos en coche hacia el sur, con un paisaje y un contexto cultural muy distintos.
- Ballycroy National Park: al norte del valle del Erriff, con extensos itinerarios por la turbera y la posibilidad de avistar ciervos rojos.
Planifica la visita coincidiendo con una racha de días secos y sal temprano desde Aasleagh Falls si la única plaza de Glenummera está ocupada. Y no te metas en la cresta si la nube cubre la cumbre: ahí arriba no hay nada que seguir salvo el propio terreno.