La subida y por qué merece la pena
Croghan Hill mide apenas 234 m, pero en unas Midlands tan planas como un plato eso basta para convertirlo en lo único que se ve a kilómetros de distancia, y en el único sitio desde el que se ve a kilómetros de distancia. Es el núcleo erosionado de un volcán extinto cuya última erupción se produjo hace unos 350 millones de años, en el Carbonífero; la roca exterior, más blanda, acabó desgastándose y dejó en pie este muñón de piedra dura sobre el Bog of Allen. La recompensa, arriba del todo, es un panorama de 360° de verdad que, en un día despejado, justifica por sí solo la visita.
El recorrido es un circuito de 1,8 km bien señalizado, de dificultad media, construido en 2018 con fondos de regeneración rural, que arranca del Croghan Community Centre. Es corto (unos 20 minutos de subida y otros tantos de bajada), pero con tramos francamente empinados, así que la vista hay que ganársela. A mitad de camino, una escalera de madera sobre el muro de la ladera sureste da paso a un cementerio antiguo, donde una alta cruz y varias lápidas desgastadas asoman entre la hierba. Un aviso honesto: el sendero es irregular, tiene tramos de fuerte pendiente y carece de iluminación, de modo que no es apto para sillas de ruedas ni carritos de bebé, se vuelve resbaladizo después de la lluvia y solo debe hacerse de día. Ve con botas de buena suela.
Las vistas desde la cima
El monumento de 2020 que corona la cumbre ocupa el lugar del antiguo vértice geodésico, levantado en la década de 1830. Desde aquí, el horizonte llano deja que la mirada se pierda a lo lejos: las Slieve Bloom Mountains al sur, la sagrada Hill of Uisneach al oeste (la tradición cuenta que, visto desde allí, el sol del solsticio de invierno sale por detrás de Croghan), las Wicklow Mountains al este y los aerogeneradores del parque eólico de Mount Lucas al noreste. En los días más limpios se dice que la vista alcanza nueve condados e incluso las Mourne Mountains, al norte, aunque eso depende por completo de que el tiempo se porte bien.
El propio monumento merece un vistazo: cuatro paneles dedicados a san Patricio, santa Brígida, el volcán y Old Croghan Man, una escultura del artista Ciaran Byrne y un haiku de la poeta de Offaly Pauline McNamee.
Mito y cristianismo primitivo
Mucho antes de que los geólogos se interesaran por ella, esta era una colina sagrada. En la mitología irlandesa se llama Brí Éile, por Éile, una mujer del Otro Mundo que, según se cuenta, habitaba dentro del túmulo de la cumbre; las Hazañas de juventud de Fionn recogen que los hombres se reunían aquí cada Samhain para cortejarla, con un sacrificio ritual que marcaba la ocasión. Se dice que fue uno de los primeros lugares cristianizados de Irlanda: el obispo Mac Caille, contemporáneo de san Patricio, habría levantado una iglesia en la ladera oriental en el siglo V, y santa Brígida, nacida al parecer en las inmediaciones, habría recibido aquí el velo. Un pozo sagrado dedicado a san Patricio sigue atrayendo una peregrinación en torno al día de San Patricio, y un segundo pozo, consagrado a santa Brígida, queda justo por debajo de la cima. Al pie occidental de la colina se conservan las ruinas de un castillo de los O’Connor y de una iglesia medieval, testigos del largo papel de Croghan como sede de los reyes Ó Conchobhair de Uí Failghe.
Old Croghan Man
El túmulo de la cumbre nunca se ha excavado formalmente, pero se data en la Edad del Bronce. Con todo, la verdadera fama arqueológica de Croghan llegó en mayo de 2003, cuando un vecino que cavaba una zanja de drenaje en las inmediaciones descubrió un cuerpo de turbera de la Edad del Hierro excepcionalmente conservado. La datación por radiocarbono sitúa la muerte de Old Croghan Man entre el 362 y el 175 a. C. Era un hombre joven de alto rango, quizá un rey fracasado o sacrificado, que tuvo un final violento y ritual. Sus restos se conservan hoy en el National Museum of Ireland de Dublín, en la exposición Kingship and Sacrifice, mientras que unos paneles al inicio del sendero y en la cima explican el hallazgo y la tradición de los cuerpos de turbera en general.
Información práctica
- Acceso y aparcamiento: el sendero arranca del Croghan Community Centre, que dispone de aparcamiento gratuito (y mesas de pícnic); también puedes dejar el coche justo delante de la escuela primaria del pueblo. La localidad tiene servicios básicos; Tullamore y Edenderry, ambas a unos 30 minutos, cuentan con más cafeterías y tiendas.
- Sendero: circuito circular de 1,8 km, dificultad media, entre 40 y 50 minutos a paso tranquilo.
- Qué llevar: botas con buena suela, una capa impermeable (el tiempo en las Midlands cambia deprisa) y tu propia agua y comida, porque en la colina no hay ningún servicio.
- En los alrededores: los paseos de Derryounce Lakes ofrecen rutas llanas y aptas para toda la familia a poca distancia en coche.
Reserva la subida para el final de la tarde y deja que el sol caiga por detrás de las Slieve Blooms, pero consulta antes la previsión: las turberas solo regalan sus mejores vistas cuando acaba de pasar un frente y el cielo queda limpio.
