Panorámica
Red Rum, el único caballo que ha ganado tres veces el Grand National, nació aquí, en el Rossenarra Stud, en 1965, criado por Martyn McEnery. Ese es el verdadero motivo para levantar el pie en la R736, cerca de Kilmoganny, porque la casa es una vivienda particular y nunca la verás más que desde la carretera: una casa señorial de cinco vanos y tres plantas, encaramada sobre el arcén tras las verjas que se conservan de la finca. Con diez minutos en el apartadero vas servido.
De bastión de clan a casa señorial
El emplazamiento fue un bastión de los Walsh of the Mountains, el clan gaélico que dominaba este rincón del sur de Kilkenny. Los nombres antiguos del lugar, Castlehale, Castle Hoel y Castlehowel, corresponden a la torre fortificada que se levantaba aquí antes del edificio actual; fue asediada durante las campañas cromwellianas hacia 1650, y en el siglo XIX aparecieron restos humanos durante unas obras de carretera que atravesaban la finca.
Entre 1819 y 1824, el terrateniente William Morris-Reade reconstruyó el conjunto como casa señorial. La propiedad llegó a alcanzar unas 7.000 acres, pero los procedimientos de quiebra de 1850 y 1852, en plena Gran Hambruna irlandesa, la desmembraron. Hacia 1901-1903, la familia McEnery, arrendataria desde hacía mucho, compró la casa y las cerca de 1.000 acres que quedaban.
La incógnita de Hoban
La tradición local, y tras ella el registro Buildings of Ireland, atribuye el diseño a James Hoban, el hombre de Kilkenny que acabaría proyectando la Casa Blanca. La historia es buena, pero puede que no sea cierta: la atribución se apoya en la tradición y no en documento alguno, y algunos historiadores apuntan más bien a George R. Paine o a Miles Kearney. Lo que no admite duda es la forma del edificio: simétrico, tres plantas sobre un sótano, un pórtico jónico sobre la puerta y una cubierta de pizarra de estilo Regency. Una restauración de finales del siglo XX lo rescató de años de abandono.
Lavery, Condon y algún invitado célebre
Sir John Lavery, uno de los retratistas más conocidos de Irlanda, pasó aquí sus últimos años, al cuidado de su hijastra Alice McEnery hasta su muerte en enero de 1941. Treinta años después, el novelista estadounidense Richard Condon, autor de The Manchurian Candidate y Prizzi’s Honor, alquiló Rossenarra entre 1971 y 1980 y escribió unas memorias sobre la mudanza, And Then We Moved to Rossenarra. Recibió visitas: por aquí pasaron Mick Jagger y Frank Sinatra. Después de él, el empresario Walter Griffith y su mujer, Christine, restauraron la casa.
Cómo verla
No hay acceso al interior: aquí vive gente. Desde la carretera se aprecian la fachada simétrica, el pórtico y las verjas de hierro, y los vecinos cuentan que en una noche despejada se distingue Stradbally, en el condado de Laois, desde el frente de la casa. Un apartadero junto a la entrada de la finca te permite detenerte, aunque hace una década se señalaba que la entrada estaba invadida por la maleza, así que no esperes un portón cuidado. Se admiten perros en la carretera y en el apartadero, pero la finca es privada.
Paradas patrimoniales cercanas
Rossenarra se encuentra en pleno racimo de yacimientos medievales de Kilkenny, así que encaja sin esfuerzo en una jornada más completa:
- Jerpoint Abbey – abadía cisterciense del siglo XII en un valle tranquilo, con las mejores figuras esculpidas de claustro del país.
- Kells Priory – priorato agustino amurallado, enorme y de acceso gratuito.
- Aghaviller – torre redonda irlandesa e iglesia del siglo XII.
- Mount Juliet – antigua finca convertida hoy en hotel con campo de golf y spa, por si te apetece comer bajo techo.
Si lo que te engancha es la historia de Hoban, el James Hoban Memorial, cerca de Callan y en la carretera de Kilkenny a Cashel, señala su lugar de nacimiento y es la segunda parada natural.