El motivo para desviarse hasta Kilgarvan es un cobertizo lleno de coches antiguos. El Kilgarvan Motor Museum, en Slaheny, justo pasado el pueblo, es una colección familiar que John Mitchell fue reuniendo desde mediados de los años setenta: más un garaje particular que un museo al uso, donde se visita a tu ritmo y donde la gente de la casa te explica cómo fueron las restauraciones. El primer coche que cruzó la puerta, un Armstrong Siddeley Lancaster de 1946, sigue expuesto, junto a marcas clásicas que van de Ford y Rolls-Royce a un Porsche 911. Conviene saber una cosa antes de acercarte: abre de martes a sábado, de abril a septiembre, y cierra los lunes incluso en temporada; además, echa el cierre una hora a mediodía, de 12:45 a 13:45. La entrada tiene un pequeño coste; llama antes al (064) 668 5346 para confirmar precios y horarios.
El pueblo y su historia
Kilgarvan (en irlandés, Cill Gharbháin, «la iglesia de Garvan») es un pueblo pequeño, de unos 260 habitantes, que se extiende a lo largo del río Roughty mientras baja hacia la bahía de Kenmare, unos 11 km al este de Kenmare y a media hora de Killarney. Guarda más historia de la que su tamaño hace pensar. En 1261 se libró la batalla de Callann en el townland vecino (un townland es la unidad territorial más pequeña de Irlanda); la victoria gaélica frenó la expansión normanda durante generaciones, aunque del campo de batalla no queda hoy más que el nombre y los relatos.
Más visible resulta Ardtully House, el armazón almenado de una mansión de 1847 que Sir Richard Orpen levantó sobre cimientos mucho más antiguos. Fue incendiada en 1921, durante la Guerra de Independencia, y quedó a merced de la hiedra. Para dar con ella, sigue el mural pintado en una pared de Main Street, que indica el camino a través de los campos.
Rutas a pie y naturaleza
Para estirar las piernas, el Rossacroo Millennium Forest, gestionado por Coillte, ofrece senderos cómodos entre bosque autóctono y plantado, con paneles interpretativos por el camino. Más exigente es el Rossacroo and Crohan Loop, un circuito de 14 km que asciende hasta los 332 m, con vistas sobre el este de Kerry hasta los MacGillycuddy’s Reeks. A las afueras del pueblo, una antigua nevera es refugio protegido (una Zona Especial de Conservación) del murciélago pequeño de herradura, uno de los más raros y diminutos de Irlanda. Quien vaya en bici y quiera una jornada dura puede hacer el circuito de 103 km entre Killarney, Kilgarvan y Kenmare, por Moll’s Gap y el Healy Pass.
Vida local y deporte
Cada domingo del puente de agosto, la Kilgarvan Show toma el townland de Fussa con ganado, artesanía y música: una estampa auténtica del Kerry rural. Y en un condado que vive por el fútbol gaélico, los jugadores de hurling de Kilgarvan son la rareza local: el club fue el primer equipo de Kerry en ganar un partido de hurling del campeonato de clubes de Munster y llegó a alcanzar la final júnior de clubes de Munster en 2008.
Cómo llegar
Kilgarvan está en la R569, la carretera que une Kenmare con la N71. Queda a unos 35 minutos de Killarney y a 15 de Kenmare; los autobuses de Bus Éireann pasan por el pueblo y la estación de tren más cercana es la de Killarney. El aeropuerto más próximo es el de Kerry, en Farranfore. El pueblo es pequeño y lo bastante llano para recorrerlo a pie, y sirve de base tranquila para el Ring of Kerry, el Healy Pass y Moll’s Gap.
Calcula un par de horas (el museo, un vistazo a Ardtully y un paseo corto junto al Roughty) y no olvides que el museo cierra los lunes y a la hora de comer.