Panorámica
La línea Dublín–Sligo se inauguró por completo el 3 de diciembre de 1862, el último tramo del avance hacia el oeste de la Midland Great Western Railway, que ya había llegado a Mullingar en 1848 y a Longford en 1855. Sigue siendo el único enlace ferroviario directo con el noroeste y lo explota Iarnród Éireann entre Dublin Connolly y Sligo Mac Diarmada. Hay hasta ocho trenes al día, menos los fines de semana, que cubren 216 km (134 millas) en unas tres horas o tres horas y cuarto.
Conviene ser sincero sobre el paisaje. En casi todos los Midlands resulta anodino, llano y verde sin más, y solo merece la pena en dos momentos: al cruzar el río Shannon en Carrick-on-Shannon y en la última media hora, cuando la cima plana del Benbulben se alza ante el tren en su entrada a Sligo. Los trenes son los automotores de la Clase 22000, que esta ruta estrenó en diciembre de 2007. Hay enchufes y wifi, y pasa un carrito, aunque sale bastante caro y la mayoría prefiere llevarse la comida de casa.
Una ruta con mucha historia
La línea la construyó la Midland Great Western Railway, constituida en 1845, y se tendió por tramos: Mullingar en 1848, Longford en 1855 y el recorrido completo hasta Sligo el 3 de diciembre de 1862, el día en que el primer tren de pasajeros llegó a la terminal de piedra gris de Sligo. Dublin Connolly es aún más antigua: abrió en noviembre de 1844 como la «Dublin Station» de la Dublin & Drogheda Railway, pasó a llamarse Amiens Street y en 1966 recibió el nombre de Connolly en honor a James Connolly, líder del Alzamiento de 1916 ejecutado tras la rebelión. La terminal de Sligo rinde un homenaje parecido, con el nombre de Mac Diarmada por Seán Mac Diarmada. La línea transportó 1,4 millones de pasajeros en 2018. Tiene vía doble desde Connolly hasta Maynooth y, a partir de ahí, vía única con apartaderos de cruce durante todo el resto del trayecto hasta Sligo.
A lo largo de la línea: pueblos y paisajes
La ruta funciona como un corredor en movimiento por el centro de Irlanda, y cada parada ofrece su propia porción de historia local o de paisaje.
- De Dublín a Mullingar: cuando el tren sale de Connolly, Croke Park domina la vista por la izquierda, un recordatorio de la cultura deportiva irlandesa. La línea bordea poco después el Royal Canal cerca de Maynooth antes de llegar a Mullingar, una localidad ligada a la leyenda de los Hijos de Lir. El cercano Lough Owel y el Lough Ennell siguen siendo conocidos por la pesca de la trucha y la caza de aves acuáticas.
- De Mullingar a Ballymote: el tren entra en los condados de Longford y Leitrim, y pasa por Edgeworthstown y Longford (un nombre derivado de las palabras nórdicas para «barco» y «vado»). En Dromod, los aficionados al ferrocarril saben que cerca se conserva una línea histórica de vía estrecha. El trayecto cruza luego el río Shannon justo antes de Carrick-on-Shannon, y a continuación llega a Boyle, cuna de la actriz Maureen O’Sullivan. En Ballymote puedes bajarte para ver el monumento al general de brigada Michael Corcoran y rendir homenaje al hermano Walfrid, fundador del Celtic FC.
- De Ballymote a Sligo: el último tramo pasa por Collooney, escenario de una batalla decisiva de la Rebelión de 1798, antes de que el paisaje se abra hacia las Curlew Mountains. Al acercarse el tren a Sligo, la inconfundible silueta del Benbulben aparece en el horizonte y pone el telón de fondo del noroeste que inspiró a Yeats.
La estación de Sligo Mac Diarmada es un edificio de piedra gris de 1862 restaurado, con placas y fotografías históricas que detallan la evolución de la línea. Justo debajo de los andenes está la estación de Bus Éireann, para continuar el viaje hasta el centro del pueblo, Drumcliffe y la Lake Isle of Innisfree, en el Lough Gill.
Información práctica
Horarios y reservas
Hay servicios aproximadamente cada dos horas desde primera hora de la mañana hasta última hora de la tarde. El Irish Rail Journey Planner es la herramienta más fiable para consultar salidas en tiempo real y comprar billetes; puedes reservar con hasta 90 días de antelación. Una vez comprados, los billetes se pueden recoger en cualquier máquina expendedora de la red o descargar como billete QR para Apple Wallet o Google Pay.
Tarifas y abonos
Dublín–Sligo pertenece a la banda tarifaria «U». Para el trayecto completo, un billete sencillo de adulto cuesta 31,65 € y uno de ida y vuelta en el día, 34,95 €; los de ida y vuelta en el día para familias llegan hasta 60,00 €. Los menores de cinco años viajan gratis acompañados de un adulto con billete; entre los cinco y los 18 años se necesita un billete infantil, y quienes tengan la Young Adult Leap Card o la Student Leap Card disfrutan de tarifas reducidas.
A bordo y accesibilidad
Cada tren cuenta con un número limitado de plazas accesibles para sillas de ruedas. Como la disponibilidad es reducida, quien necesite una debe reservarla con antelación a través del Journey Planner. El servicio de carrito puede resultar caro, así que merece la pena llevar tu propia agua y algo de picnic. Los asientos de clase estándar son cómodos y la mayoría tiene enchufe.
Consejos prácticos
- Reserva con tiempo para el fin de semana: el servicio es popular entre quienes van a trabajar, estudiantes y turistas, y los fines de semana y las vacaciones escolares registran la mayor demanda, tanto de asientos como de plazas accesibles.
- Consulta si hay obras en la vía: los trabajos de mantenimiento obligan de vez en cuando a sustituir el tren por autobús. El Journey Planner incluye avisos de incidencias en tiempo real.
- Deja lo mejor para el final: el tramo de los Midlands es de puro trámite; las dos ventanas que merece la pena mirar son el Shannon en Carrick-on-Shannon y el Benbulben en la recta final hacia Sligo.
Consulta el Journey Planner con al menos una semana de antelación si viajas en temporada alta, y guárdate el café para la última media hora, pasado el Shannon y camino del Benbulben.
